Allen no pierde el zapato a medianoche

  • Título: Midnight in Paris
  • Director: Woody Allen
  • Intérpretes: Owen Wilson, Rachel McAdams, Marion Cotillard, Corey Stoll, Kurt Fuller, Mimi Kennedy
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2011
  • Género: Comedia romántica / Fantástico
  • Duración: 96 min
  • Guión: Woody Allen
  • Música: Varios
  • Calificación: 8/10

 

La filmografía de Woody Allen arroja un dato curioso. Aquellas películas estrenadas en años impares suelen estar muy bien consideradas (véase Annie Hall, Manhattan o Match Point, entre otras), mientras que las pertenecientes a años pares son reconocidas como flojas o simplemente aceptables (Conocerás al hombre de tus sueños o la infame Vicky Cristina Barcelona son ejemplos recientes de ello). Midnight in Paris pertenece al primer grupo, no solo por la evidencia de estrenarse en año impar, sino porque Allen ha logrado construir una joya, una de esas obras que marcarán la carrera del director cuando dentro de unos años recordemos sus grandes momentos como cineasta. Porque Midnight in Paris no es de esas películas donde hay que buscar la grandeza. No, Allen te la sirve en bandeja.

Así, Midnight in Paris describe la llegada a la capital francesa del escritor Gil Bender, acompañado de su prometida Inez y de los padres de ésta. La primera noche que pasa en París, Gil se emborracha; ese día, al tocar las doce de la noche, Gil descubrirá que ha regresado a una época pasada, los felices años veinte. A partir de ese momento un mundo fantástico le abrirá las puertas, permitiéndole no solo conocer a viejas glorias del arte y la cultura occidental, sino también a comprender mejor su propia vida.

Al contemplar a Owen Wilson en la pantalla, no pocos espectadores verán una clara similitud entre él y el Woody Allen de sus comienzos. Ese tartamudeo, ese carácter neurótico, esa persistente búsqueda del sentido de su vida recuerdan muchísimo a las actuaciones del neoyorquino. Es más, a pesar de las evidentes limitaciones de Wilson, se puede decir que cuaja una actuación más que buena, haciendo creíble su papel e invitándonos a reflexionar sobre si hacemos lo que de verdad queremos hacer. Sin embargo, no es Wilson el único que reluce, ya que el plantel de secundarios es digno de alabar. La hermosa Cotillard vuelve a sacarnos los colores con un nuevo recital, confirmándose como uno de los principales activos en lo que a actrices femeninas se refiere. Rachel McAdams también está muy bien, pero después de verla desempeñar un rol afable en El diario de Noa o Sherlock Holmes, choca bastante adaptarse a su duro carácter en esta película.

Pero serán otros los que otorguen a Midnight in Paris del clásico toque humorístico que tiñe toda obra de Woody Allen. Sin intención de destripar absolutamente nada de los carismáticos personajes que aparecen, hay que decir que Corey Stoll y Adrien Brody sacan más de una carcajada con unas notables interpretaciones de dos de las más reconocidas figuras artísticas del pasado siglo. Asimismo, logran aumentar el prestigio ya de por sí grande de la ciudad de París. Da que pensar que la película de referencia de Allen sobre Francia sea esta maravilla, y que en cambio la última que realizó sobre España tuviese tan escaso alma.

Quizás se hace un poco larga en su media hora final (a pesar de su reducido metraje), pero este pequeño bajón queda compensado con un final casi perfecto, a la altura del resto de la obra. Sí, Midnight in Paris cumple sobradamente con lo que se propone y supone una película ideal para todo el que quiera sumergirse en una espiral de ensoñación cinematográfica en la que pocos pueden igualar a Woody Allen.

Un destino fallido y previsible

  • Título: Destino Oculto
  • Director: George Nolfi
  • Intérpretes: Matt Damon, Emily Blunt, Anthony Mackie, Terence Stamp, John Slattery, Michael Kelly
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2011
  • Género: Ciencia Ficción / Romántico
  • Duración: 107 min
  • Guión: George Nolfi (Historia: Phillip K. Dick)
  • Música: Thomas Newman
  • Calificación: 4/10

El guionista de El ultimátum de Bourne, George Nolfi, quiso debutar en la dirección cinematográfica adaptando una historia del prestigioso escritor Phillip K. Dick (Blade Runner). Para desempeñar el papel protagonista, nadie mejor que su ya conocido Matt Damon, uno de los actores que mejores papeles suele escoger. Desafortunadamente, este no es uno de ellos.

Un joven congresista americano pierde las elecciones al Senado por un desliz cometido en una fiesta. La noche de la derrota, sin embargo, conoce a una fugitiva bailarina de la que se enamora perdidamente. Así se desarrolla Destino Oculto antes de que entre en juego el elemento fantástico. Es totalmente impensable que se hubiese podido desarrollar esta película sin introducir lo inverosímil, puesto que entonces estaríamos hablando de uno de los tropecientos dramas románticos americanos. Pero lo cierto es que, a pesar de situarse en una esfera de ciencia-ficción, Destino Oculto parece una obra muy poco original.

La historia que nos plantea Nolfi no falla por su credibilidad en el sentido teórico (porque entonces, grandes obras como la mencionada Blade Runner también serían fallidas), sino por la aplicación práctica sobre la gran pantalla. Así, la trama se nutre plano a plano de absolutamente todos los tópicos que hemos podido ver en la historia del cine en Hollywood: protagonista rico pero humilde, chica guapa y excesivamente encantadora, malos muy malos pero también muy torpes, diálogos forzados, momentos románticos no necesarios… Es decir, todo en ella es tremendamente previsible, desde los primeros minutos hasta su final, el espectador en todo momento va por delante de las intenciones del guionista. Y eso, en una película que pretende crear una atmósfera de intriga, es absolutamente imperdonable.

Pero no todo en Destino Oculto es negativo. Si aceptamos sus evidentes debilidades, nos encontraremos ante una película que se deja degustar. La química entre los personajes de Damon y Blunt es palpable, siendo esta relación la principal matriz de la existencia de la obra. La propia Blunt realiza un papel más que correcto, consiguiendo lo que Nolfi pretendía: enamorar al espectador. También los secundarios se muestran a la altura, aunque echamos en falta otros actores que no sean los de siempre (Michael Kelly debe tener un currículum muy largo).

Por tanto, Destino Oculto entretiene solo a medias, algo insuficiente en una película que no ofrece nada más de eso. Quizás el problema haya sido enfocarlo desde el punto de vista de la ciencia-ficción y no desde el drama romántico, ya que las principales virtudes de la obra se expresan en términos sentimentales. Aun así, es probable que no hubiera bastado para solapar las muchas carencias que posee.

Y Bajo el resplandor, solo había oscuridad

Titulo: Linterna Verde

Director: Martin Campbell

Intérpretes:. Ryan Reynolds, Blake Lively, Peter Sarsgaard, Mark Strong, Tim Robbins, Angela Bassett

Nacionalidad: Estados Unidos

Año de Producción: 2011

Guión: Greg Berlanti, Michael Green, Marc Guggenheim, Michael Goldenberg

Música: James Newton Howard

Duración: 105 minutos.  

Valoración: 5/10

Las películas de superhéroes parecen haber encontrado un filón en la época de los grandes efectos especiales, una época en la que lo que prima parece ser lo visual, convirtiendo el cine en un auténtico espectáculo para la vista.

Eso es lo que explota Linterna Verde, un film que no nos cuenta nada nuevo dentro de las épicas historias de superhéroes que tienen que superarse a si mismos. Una cinta que, a nivel de imagen, es sencillamente espectacular.

En mi casa jugamos asi

La lástima de esta película es que nos da la sensación de quedarse por debajo de sus posibilidades. En lugar de aprovechar conceptos interesantes que podrían suscitar la reflexión del espectador, como esa ancestral dicotomía entre miedo y voluntad o esas críticas a la falta de imaginación humanas, prefiere centrarse en los aspectos mas espectaculares.

En sí la película trata de la conversión de Hal Jordan (Ryan Reynolds) un “calavera” que trabaja de piloto, en Linterna Verde, un superhéroe miembro de un cuerpo de paz intergaláctico, la aceptación de sus poderes y el gran aprovechamiento de los mismos una vez conoce y supera sus limitaciones. Por supuesto, habrá una chica (Blake Lively) y un villano (Peter Sarsgaard) que querrá matar a la chica y acumular poder. Como vemos, una historia trillada.

No obstante, lo peor viene si tenemos en cuenta que este film es una adaptación. Los fans del cómic tienen todo el derecho a sentirse ofendidos, pues todo el argumento gira en torno a que Hal Jordan es el primer Linterna Verde humano que hay, cuando en los cómics el primero es el personaje de Alan Moore.

Por tanto, con una interpretación pasable, pero no brillante, y un guión absolutamente sabido y visto en multitud de ocasiones, los efectos especiales, las escenas de acción y las grandes explosiones, resultan insuficientes para mejorar el conjunto global de esta película.

La puntilla se nos da justo al final de los títulos de crédito, en ese detalle que a mi, particularmente, me resulta de mal gusto, como es el hecho de mostrar una escena sin relación con el resto en la que se abre el final, como un anuncio claro de la propia productora “Cuidado, tendremos segunda parte”

No resulta difícil adivinar quién no acudirá con presteza al cine cuando se estrene esa segunda parte.

Cuando Disney se volvió a cascar un clásico Disney

Título: Rapunzel

Director: Nathan Greno y Byron Howard

Reparto (voces): Mandy Moore, Zachary Levi, Donna Murphy, Ron Perlman.

Guión: Dan Fogelman

Música: Alan Menken

País: EEUU

Año:  2010

Género: Fantasía
Este ser gruñón que a veces os escribe y os atormenta, en el fondo también tiene un pequeño corazoncito que con la fórmula mágica se despierta. Si no mi corazón también es oscuro, y está lleno de contradicciones y de odio. Pero después de tanto y tanto tiempo Walt Disney ha despertado, ha vuelto y nos ha regalado una joyita del nivel de Rapunzel.

Y es que la casa, a excepción de las dos películas que hizo Don Brad Bird para Pixar o en momentos de alguna otra, no me había dado motivos para recuperar mi fe. Esperé que la vuelta de Disney a la animación tradicional me diese de nuevo lo que me dió a principios de los 90, cuando este ser era un mocoso que rondaba la decena de años. Pero no pudo ser, The Princess and the Frog hizo que fuese todavía más excéptico con respecto a esta. Y es que la película de la princesa negra que sueña con servir a los ricos y Rapunzel eran en cierto modo dos proyectos que podían ir de la mano en cuanto recuperar lo que Disney había dejado atrás. Con la primera no lo consiguió, para la segunda desgraciadamente la casa ha recurrido a una campaña publicitaria que poco o nada tiene que ver con lo que finalmente vemos en pantalla grande. Resulta un tanto molesto que para vender una película, Disney rebaje tanto las esperanzas del público exigente para acercarse a ese que entra al cine como quien va de compras, ese que no respeta ni entiende lo que supone en alguien como yo ver tan solo la cortinilla de cabecera de Disney y emocionarse viendo ese paisaje, ese trenecito y ese castillo con esa música. Ahí se me escurrió la primera lagrimita.

La película ha destrozado mis reservas desde que empecé a verla por aquí por mi casa hasta que la he visto completa en el cine. Las ha arrancado y las ha pisoteado. Me he sentido cautivado, he entendido al personaje del caballo que tiene su personalidad más allá de ser un secundario cómico. He visto que el humor no recurría a lo zafio y fácil como parecía con los cortes del trailer asqueroso que nos regalaron por aquí, que todo está más cuidado, contextualizado que ese bajo nivel que veíamos en el trailer y al que por desgracia estamos acostumbrados ya que es el que aplican durante toda la película otras compañías que ganan su dinerito fresco en esto de la animación. Aquí no, será más difícil encontrarte un tío de treinta años reírse en la fila de atrás por cosas sin gracia. Y aunque algún niño en la sesión ha tenido ese lamentable comportamiento, estas películas inspiran desde el segundo uno más respeto que las demás. Para todos. Y es que cuando Stendhal hace, aunque sea minimamente acto de presencia, hasta las inteligencias más primitivas se rinden a la evidencia de que esto no es un producto más ni presenta esas gratuidades. Que aquí la cosa está muy cuidada, que los personajes son fantásticos y tienen personalidad, que la técnica y la narrativa se unen para componer un bonito óleo y que esto va infinitamente más allá de todo aquello a lo cual nos están desgraciadamente acostumbrando.

Para Rapunzel, Disney se ha alejado y se ha acercado a lo que ha sido siempre. Nos encontramos una cinta animada por ordenador que sin embargo vuelve a antiguos diseños de personaje, a una fórmula alejada del papel y lápiz que sin embargo se acerca al tipo de dibujo que la casa ha venido haciendo. El uso del color resulta soberbio, lo que nos lleva a una pequeña revolución en la animación en el sentido de que aquí todo resulta más estilizado que artificioso. Le debemos dar las gracias a esos fondos que parecen pintados, y que sin embargo se fusionan muy bien con los personajes. Le tenemos que dar las gracias al uso de ese color que se acerca a tonos acuerela y en definitiva tenemos que reconocer el soberbio trabajo artístico que impregna la película.

Disney ha vuelto a hacer un clásico Disney. Es una película que merece tal apelativo como marca, como distintivo de que es una de las películas que deben estar entre lo más selecto de la casa (aunque no todas las que llevan esa marca se la merezcan). Ha vuelto a esos momentos que nos regalaron en los 90 o antes, ha vuelto a esos tópicos que no dejan de resultar maravillosos cuando te los presentan de la forma adecuada y que le dan puntos en vez de restar. Ha vuelto asímismo Alan Menken, consciente de lo que tenía delante construyendo una gran banda sonora digna de esta cinta. Y gracias a todo, después de tantos y tantos problemas ha vuelto Disney por sí misma, dejando claro como se puede hacer una gran película apta para todos los públicos con calidad, eso por lo que la mayoría de las veces no apuestan los estudios ahora rivales y que traen propuestas que ni se acercan un ápice a este nivel que ha vuelto a conseguir Disney dando un buen golpe encima de la mesa. Y es que yo quiero ver esto, algo como esto, algo digno del precio que pago por la entrada del cine y de más, algo que te haga sentirte contento y feliz en una sala sabiendo que te están bombardeando con todo su poder. Algo que no me puede dar ninguna otra compañía norteamericana rival en la mayoría de las ocasiones, y algo que también llevo tiempo sin sentir en Disney. Me rebelé contra Toy Story III o contra la rana. Pero esto amigos, esto es otra cosa. Esto no es Ice Age III o cualquiera de esas tonterías. Pese dirijas la publicidad al público objetivo de los últimos atentados animados, cambiando el título que fue desde un principio por otro lamentable, esto es otra cosa. Esto es una gran película, esto es una cinta que debería haber sido nominada a los Oscars en su categoría y llevarse el premio de calle. Pero no, amigos. No cabe. En fin, otro motivo más para reirnos en la entrega de premios del disparate.

Espero que Disney nos vuelva a regalar próximamente algo así.

Urbizu vuelve al Thriller

Título: No habrá paz para los malvados

Director: Enrique Urbizu

Guión: Enrique Urbizu y Michel Gaztambide

Reparto: José Coronado, Juanjo Artero, Juan Pablo Shuk, Helena Miquel…

País: España

Duración: 110 minutos

Año: 2011

Género: Thriller

Enrique Urbizu es uno de esos directores a los que bien merece la pena tener en cuenta cuando estrena una película. Después de varios años tras el excelente drama “La vida mancha” vuelve a un género que conoce bien como es el Thriller. De nuevo cuenta con la presencia de José Coronado. El director vasco le tiene cogida la medida al actor madrileño y es capaz de sacar de él lo que nunca se ha visto.

Coronado interpreta aquí magistralmente a un policía bronco, desarrapado, alcohólico y poco ortodoxo en sus formas. Uno de esos antihéroes anónimos que tan pronto te puede poner en evidencia como resolverte un complejo caso. Una de esas personas que parece que se han saltado 30 años en el tiempo y creen que el estilo vallecano de los setenta se lleva en la actualidad. Un tipo oscuro, duro, pero al mismo tiempo buen detective con una dicotomía entre lo que es el bien y el mal.

La película gira en torno a dos investigaciones, una realizada por el propio protagonista, Santos Trinidad, que después de pifiarla en un local de alterne va descubriendo un caso bastante más grande a medida que trata de limpiar su rastro. Por otro lado seguimos la investigación de una juez y la policía sobre lo ocurrido en el club de alterne, que de otra forma más ortodoxa sigue más o menos la misma pista que Santos Trinidad.

Y entre un vaso de whisky con dos dedos de Coca Cola y la rectitud de la jueza se va tejiendo la historia entre el lado claro y el lado oscuro de la ley que sin embargo siempre deja aspectos y matices a juicio del espectador. ¿Qué paso aquí? ¿Quién es realmente Santos Trinidad? ¿Qué pasará después? Afortunadamente a Urbizu no le gusta tratar como a un idiota al espectador ni ofrecer sus películas masticadas. Le gusta que el espectador piense, comente, busque información entre lineas y que complete en la medida de lo posible lo que a Urbizu no le gusta cerrar. Y es que como ya ocurría en “La vida mancha” y en “La caja 507”, pese a que no sepamos quienes son en el fondo estos personajes, fascinan por igual. Viendo como actúan, como se desenvuelven, lo lógico es dejar volar la imaginación, no es necesario ver y conocerlos hasta el fondo.

La dirección es precisa, casi ajena a la narración. No busca que empatices, sino que observes y pienses. Urbizu apenas recurre a efectismos, busca mostrar algo seco, un Madrid distópico que no está tan lejos de la realidad. Un entorno sucio, de bajos fondos, de barrios periféricos en contraste con el Madrid más moderno que se parcialmente en el horizonte. Apenas hay música, Urbizu cree que a veces una película muestra más con el sonido del silencio. La narración es pausada, sin apenas acción. Son tipos que van de un sitio a otro, que investigan y se mueven sin apenas rasgos de humanidad. Parcos en palabras, negados para decir una palabra de más que el guión no necesita.

 Se trata de una historia sencilla, una historia paralela a lo que pudo ser el 11-M que antes te ha recorrido todos los antros de la noche y la droga de la capital. Todo esta relacionado, los malvados están por todas partes. ¿Pero quienes son los malvados? ¿Lo son ellos? ¿Lo somos todos? ¿Quién no tendrá paz? ¿Nadie? Urbizu no da la respuesta, pero tampoco es necesaria. Lo mejor es pensar lo que se quiera pensar sobre lo visto y disfrutar de ese final cargado de mala leche, pero… siempre habrá paz viendo que cuando se quiere y se tiene talento, también podemos hacer cine de género en España. 

Joe Johnston se fija demasiado en Spielberg y Lucas

Título: Capitan América. El primer vengador

Director Joe Johnston

Reparto: Chris Evans, Hugo Weaving, Tommy Lee Jones, Hayley Atwell, Stanley Tucci y Toby Jones

Guión: Christopher Markus y Stephen McFeely

Música: Alan Silvestri

Año: 2011

Género: Aventuras – Superhéroes

Dentro del cine veraniego, asociado por la gran masa a películas distraídas de escaso contenido para poner en funcionamiento su cerebro, se agradece que entre la multitud de estrenos bochornosos nos llegue algo que apelando a factores como la nostalgia de aquellas películas que nos hicieron amar el cine, al menos nos entretenga de una forma digna, sin caer en el ridículo.

El director, Joe Johnston (Jumanji, Parque Jurásico III) ha sido uno de esos realizadores a la sombra del maestro Spielberg. Nunca se ha caracterizado por tener una marcada personalidad digna de estudio detrás de la cámara, más bien ha sido un director de encargo de películas de alto presupuesto, muchas de ellas producidas por el director de Tiburón. Por ello quizás Johnston busque en la historia que se nos presenta del héroe de la Marvel, remarcar los nexos en común que unen esta historia con Raiders of Lost Ark o Indiana Jones y la última cruzada. Nazis, Segunda Guerra Mundial, productos exotéricos de gran poder, etc. De igual forma, el compositor Alan Silvestri para remarcar este carácter compone un tema músical que nos recuerda a las marchas de John Williams que musicalizaron aquellas películas.

El problema de estas producciones es que son meras cartas de presentación de cada uno de los superhéroes que Marvel aún conserva en cartera. No tienen demasiada entidad por sí mismas fuera del universo de los últimos estrenos de Marvel Studios como Iron Man, Thor, El Increible Hulk, etc, que en definitiva no son más que precuelas y Spin off de Los Vengadores, que llegará a nuestras pantallas el año que viene.

Pese a todo, pese a esa losa que pesa sobre estas últimas producciones de Marvel de la mano de Walt Disney, esta película mantiene el tipo con unos personajes carismáticos, una historia sencilla pero solvente en lo que quiere contar y esa cierta ingenuidad que marcaron muchas de las películas que Steven Spielberg produjo y/o dirigió en la década de los 80.

 Frente a su referente y hermanada más cercana en el tiempo, Thor, de Kenneth Brannagh la historia resulta bastante más solida y cercana. Chico poco agraciado físicamente, pero justo y valiente que por sus buenos valores entra dentro de un experimento del Ejército Estadounidense de Superhombres para vencer al nazismo, convirtiéndose en superhéroe. Es fácil empatizar con él, con sus luchas internas, sus frustraciones, el uso que su país hace de él como herramienta de propaganda y después la lucha contra un nazi diabólico que ostenta para mal sus mismos poderes.

 Cualitativamente se encuentra por debajo de los referentes de su género como pueden ser Superman, de Richard Donner, El Protegido de M. Night Shyamalan o Los Increibles de Brad Bird, pero para pasar el rato, no está nada mal.

Destino y Serenidad

Titulo: Maktub

Director: Paco Arango

Intérpretes:. Diego Peretti, Aitana Sánchez-Gijón, Goya Toledo, Andoni Hernández, Jorge García

Nacionalidad: España

Año de Producción: 2011

Guión: Paco Arango

Música: Nathan Wang

Duración: 113 minutos.  

Valoración: 7/10

El español medio, como decía Larra en su famoso Vuelva usted mañana, tiene por costumbre ser especialmente crítico para con su propio país, probablemente porque ya conoce el modus operandi de sus compatriotas. Por eso parece que siempre que vamos a ver cine español, entramos a la sala con un cierto prejuicio, prejuicio que en ocasiones como esta debemos obviar.

Se puede decir de Maktub que no es una historia original, que busca el sentimentalismo fácil desde el primer minuto o que, técnicamente, parece hecha en el siglo pasado. Pero el conjunto, el cómputo global, es bueno.

La película tiene dos objetivos: pretende ser un homenaje a Antonio Gonzalez Valerón, un chico canario que murió de cáncer y no pudo cumplir su sueño de ser un prestigioso rapero. Por ello el tema principal de la BSO (Nuestra Playa Eres Tu) está interpretado por sus dos mejores amigos, y vemos un par de escenas francamente interesantes en las que el protagonista (muy bien interpretado por un debutante Andoni Hernández) se evade al ritmo de esta música con unos cascos mientras el mundo gira a su alrededor.

El otro objetivo de esta película también tiene que ver con el personaje real de Antonio, a quien Paco Arango conoció personalmente. Es una apelación al vitalismo de este chico, que contagiaba su lucha a todos los demás, como el decía “Nunca se puede tirar la toalla, hay que salir al ring a pelear” Ese vitalismo se nos transmite a través de su personaje, que cambia la vida de aquellos a quienes conozca.

El guión es típico, sí, la clásica historia navideña donde priman los buenos sentimientos. Pero actores de la talla de Aitana Sánchez-Gijón o Amparo Baró ponen su carisma a disposición de la cámara para que recordemos un mensaje positivo que a veces olvidamos. La serenidad ante un mal final, la esperanza, el optimismo, la potestad de cada uno de luchar porque las cosas vayan bien en lugar de quejarse… Todo eso se nos transmite en una cinta cuyo título hace referencia a una palabra árabe: Maktub. Estaba escrito. No hay casualidades, hay cosa que son cuestión de destino.

Es extraño el hecho, recalcamos, de que no parezca cine español. Buena expresión, respeto a las diversas opiniones sobre temas como Dios o el destino, hay positivismo, hay esperanza o muy poca referencia al monotema español, y bien llevada hacen que este film demuestre que se pueden superar las barreras, a veces auto impuestas, que no nos permiten liberar nuestro potencial.

También son destacables, en mitad de este drama alentador de la esperanza, los momentos cómicos, que ayudan a resaltar esa idea de la posibilidad de ser feliz en medio de un panorama negro.

Una de dibujos, japonesa

Título: Summer Wars

Director: Mamoru Hosoda

Reparto: Dibujos animados

Guión: Mamoru Hosoda y Satoko Okudera

Compositor: Akihiko Matsumoto

Nacionalidad: Japón

Año: 2009

Género Ciencia Ficción


Summer Wars, de Mamoru Hosoda, Japón, 2009.

Segunda visita a esta interesante película de animación adulta que de nuevo nos adentra parcialmente en el terreno de la ciencia ficción. Se trata de una película ambientada en un futuro cercano en el que una versión mejorada del Second Life ha conseguido lo que se propuso la primera. Gente trabajando en un mundo virtual donde poder hacer compras o pagar tus tributos ya que todas las Administraciones como empresas tienen su cuenta en este programa. Todo es idílico, una sociedad idiotizada accediendo a su mundo desde el ordenador o el móvil, hasta que los peligros quedan patentes y empieza una historia similar a la de juegos de guerra, una inteligencia artificial propiedad del Ejército de los EEUU empieza a hacerse con el control y a autoalimentarse. Toda esta premisa de Ciencia Ficción esta insertada dentro de otro interesante mundo que contrasta con el de las nuevas tecnologías, el de la familia y su importancia.

La historia nos es contada desde los ojos de un joven japonés. Ha crecido prácticamente huérfano de unos padres que siempre estaban trabajando. Es un geniecillo de las matemáticas y los ordenadores, pero un desastre en eso tan difícil a lo que llamamos relaciones sociales. Por accidentes del destino, termina mediante enredos pasando el verano con la familia de una compañera de colegio, que buscaran desde algo tan tradicional como la familia (en este caso matriarcal) vencer a ese futuro poco claro que es el de las nuevas tecnologías y las herramientas virtuales.


Todavía, a excepción de alguna emisión por parte de Canal Plus, está película no ha sido distribuida en España. Fue precandidata a los Oscars como mejor película de animación, y lo cierto es que bien hubiera merecido estar entre las finalistas a tenor de la calidad de varios apartados técnicos así como por su interesante argumento y resoluciones. Poco podemos decir del cine de animación japonés actual. Sabemos a que copas de calidad ha llegado en cuanto a calidad de animación así como el curioso contraste con unos fondos extremadamente detallados. La música del compositor Akihiko Matsumoto es magnífica, y bueno pese a ser una película que llamará la atención de los muy otakus, cosa que ni por asomo soy, merece la pena echarla un vistacito ya que es una joyita.

LUZ DE DOMINGO

  • Título Original: Luz de Domingo.
  • Año: 2007.
  • País: España.
  • Duración: 114 minutos.
  • Director: José Luis Garci.
  • Reparto: Alfredo Landa, Carlos Larrañaga, Álex González; Paula Echevarría; Toni Acosta; Sergio Peris- Mencheta; Fernando Guillen Cuervo; Kiti Manver.
  • Género: Drama.
  • Puntuación: 9 /10

Lo más importante que debe saber el lector, antes de leer esta crítica es que no soy un gran seguidor de Garci, aunque me considero un gran espectador del cine español. Como bien dice el capitulo de “Autores” de nuestro blog, tengo un espíritu más asturiano que Pelayo. Por ello, cuando estaba a punto de cambiar de canal, me quede un momento quieto, porque echaban una película ambientada en Asturias, y es que ver la patria chica, aunque sea en el cine, siempre engrandece el alma. Así que deje la película, y debo decir que no me arrepiento.

“Luz de Domingo” es la adaptación de una novela corta de Ramón Pérez de Ayala; uno de los autores asturianos más reconocidos. La cinta, goza sin duda de un punto literario, pues narra la historia al igual que si leyeses la novela, con esa pausa y ese detalle propio de un relato costumbrista. La historia esta basada en un acontecimiento real que el mismo autor vivió de pequeño.

El argumento ahonda en una de las principales lacras de las que adolece nuestra maltratada España, sobre todo en el ámbito rural: el Caciquismo. Un pequeño pueblo de Asturias se ve dividido en dos facciones: los seguidores del alcalde y cacique el señor Becerril, seguido por: “los Becerriles” y en el otro bando están los “Chorizos”, carece de las connotaciones actuales de personas de dudosa confianza en asuntos monetarios, sino que se dedican al negocio de los embutidos. Este pequeño universo se ve sacudido cuando llega un joven secretario para el ayuntamiento, Urbano (Álex González) que queda prendado de Estrella (Paula Echevarría) la sobrina de Juaco (Alfredo Landa) cabeza visible de la oposición al cacique, y la chica más guapa del pueblo, pretendido por uno de los hijos del señor Becerril. Urbano, el secretario del Ayuntamiento, es un hombre idealista e íntegro que simpatiza con los liberales. Pero es que, además, el tío de Estrella se niega rotundamente a vender unas tierras al cacique del pueblo. Por ambas razones, éste decide vengarse ordenando a sus hijos que  violen a Estrella el domingo anterior a la boda.

Por una vez, debemos de ser conscientes de que la realidad supera a la ficción. De que esta no es una historia inventada, nacida de la imaginación de una mente privilegiada, sino de una triste realidad que por desgracia pasó por nuestra tierra, impregnándolo todo de cierto olor a podrido. De esta película extraigo una de las frases más crueles y siniestras que sin duda, un cacique diría, y Carlos Larrañaga lo hace con maestría: “Las leyes y las mujeres están para violarlas cuando suponen una molestia”. Creo que con esto queda retratado lo grave del asunto.

¡AQUÍ MANDO YO!

No existen quejas a nivel interpretativo: Hay dos colosos enfrentados en la cinta: Alfredo Landa y Carlos Larrañaga. Impresionantes cada uno en su papel. Pero es que con excepción de Toni Acosta (personalmente la he visto sobreactuada) el resto del plantel esta excepcional.

Como colofón, no puedo dejar de hablar de Alfredo Landa. Si la película no fuera tan buena, merecería la pena verla, sólo por verle a él. Su papel de Juaco es sencillamente excepcional. A nivel personal, tengo que decir, que este humilde critico se ha sentido íntimamente retratado en este personaje: un indiano (un inmigrante que tras hacer dinero vuelve a su tierra) que decide ser diferente, no poniendo una palmera delante de su casa (si va a Asturias y ve una casa con palmeras, es sin duda de un indiano), que decide ir a la taberna a recordar con una uruguaya como es Nueva York, por unas postales; seguidor de Napoleón; que cuida de su sobrina (que es como su hija), busca un futuro alejado del caciquismose enfrenta a él y cuando le atacan, sabe esperar para hacer lo que tiene que hacer. Y sobre todo sabe escuchar al hombre que su sobrina elige, para respetarlo y para darse cuenta de que a pesar de sus diferencias, hay algo en lo que están de acuerdo: los Domingos tienen una luz diferente.

Título: Millenium “The Girl with the Dragon Tatoo”.

Director: David Ficher

Reparto: Daniel Craig, Rooney Mara, Christopher Plummer, Stellan Skarsgård, Robin Wright, Geraldine James.

Guión: Steve Zaillian

Música: Trent Reznor y Attzicus Ross

País: EEUU

Año: 2011

Género: Thriller

David Fincher se ha ahogado un poco con este proyecto que no ha sabido hacer muy diferente de lo que ya conociamos. Según la experiencia con su filmografía, sabemos que hasta ahora sus películas impares como esta, son para mantenerse escéptico. Y escéptico he ido yo al cine.

Lo que podían ser ganas de ver la película en los meses anteriores se fue diluyendo no obstante como un azucarillo en una taza de café. ¿Qué hacía Fincher ahí? Y es que Los hombres que no amaban a las mujeres es una historia que no le da mucho juego al director de Denver.

Me gusta Fincher, de alguna forma el ha ido trabajando a la vez que yo pasaba por distintas etapas de mi vida. Algunas de sus películas las tengo en mi videoteca como grandes tesoros que no me gusta que nadie manosee. No se las veces que por ejemplo he comprado en distintos momentos y formatos Fight Club. Y estos últimos años, Fincher también ha ido madurando para posicionarse en la industria como el director de talento que es, de hecho ya le han robado un merecido Oscar en dos ocasiones. Pero ya sabemos que no ha dirigido telefilmes de lujo sobre reyes tartamudos y además procede de la industria de la publicidad y el videoclip. ¡Intolerable! Y lo que es peor, no tiene a Harvey Wenstein detrás, nuestro vendedor de humo favorito.

Por otra parte, observando la trayectoria como director de Fincher, muchos tenemos una teoría científicamente demostrable, y es que las mejores películas de Fincher son las pares. Millenium desgraciadamente es impar, un proyecto un tanto alimenticio que facilita que le financien historias más elaboradas.

Con Millenium ha hecho una cinta que al terminar no te dice nada. No ves nada que no hubiésemos visto en la versión sueca, a excepción de contar con actores conocidos para el gran público y tener algún que otro momento aislado donde se nota la mano del chico de Denver, así como pequeños cambios en la resolución que no alteran el producto. Pero la tónica general es que la película se le queda corta, que no es capaz de trabajar sobre ese material para situarse por encima de la novela de Stieg Larsson. Una buena adaptación no requiere ser excesivamente fiel, se pueden buscar otras ideas y otros pasos para contar lo mismo, ser atractivo, seductor con el público, ofrecerle otro punto de vista o darle la vuelta a la historia. Y ahí también falla el guión del reputado Steve Zaillian, que parece acobardado para dar ese paso más, para hacer con ese material algo vibrante e interesante partiendo de una novela que no es precisamente una obra maestra literaria.

La cinta se muestra excesivamente fría. Y hablo de frío como que no empatizas con nada para introducirte dentro de la película. Hay películas frías que se hacen interesantes, que hacen que te metas en el ambiente, que tienen garra y fuerza. Aquí el espectador parece un polo opuesto a la película. El que una película sea fría no es un disvalor, no es sinónimo de aburrido o de que no es interesante, pero aquí sí lo es.

Como ya he dicho, algún momento aislado hay. Por ejemplo la traca final de la trama del asesino está bastante bien llevada y rodada, pero lo que es la parte de investigación, está lejos de lo que ya nos demostró el autor en su película Zodiac (esta sí  que es una gran película).

Fincher ha intentado hacer desde Hollywood un filme a la europea, y le ha salido el tiro por la culata. Y todo por mantenerse excesivamente fiel al material original, por no explorar más allá en los personajes, que sí, que para el público norteamericano serán exóticos y misteriosos ya que parecen tener cierta promiscuidad sexual, pero tampoco aporta nada, y menos en nuestro contexto europeo.  No se buscan otros matices interesantes en los personajes que te hagan entenderles algo mejor. Además teniendo un personaje tan poderoso como Lisbeth Salander que al contrario que en las novelas, aquí no va más allá del pasearse por la pantalla con su discutible sentido de la belleza. Hablemos del periodista… Para entender a este Blomkvist te basta con entender al Bond de Craig, ya que es la misma interpretación solo que aquí haciendo de periodista. A lo mejor peor, porque no tiene ni la gracia ni la socarronería que hacen de su Bond un buen Bond.

Así que por eso, Fincher, espero a ver que eliges para tu próxima película par. Espero que no sea la continuación de esto ni Cleopatra.