En la trayectoria intachable de Hayao Miyazaki, “La Princesa Mononoke” supone un hito ineludible. Poco se puede decir pues la calidad se desborda en cada uno de sus fotogramas. “La Princesa Mononoke” es el relato de Ashitaka, un joven príncipe que al salvar su poblado de una terrible bestia (un jabalí a medio camino entre un cerdo clásico de Miyazaki y un primigenio lovecraftiano), queda contaminado de un odio que se extiende por su cuerpo como una enfermedad. Deberá partir en busca del origen del monstruo para entender la naturaleza de su mal y encontrar la forma de combatirlo antes de que sea demasiado tarde para él. En su camino aprenderá cómo funcionan la naturaleza y los hombres, y tendrá que evitar que una guerra de múltiples facciones destruya los bosques.
El habitual mensaje ecológico de Miyazaki cobra en esta ocasión protagonismo y guía la narración. El film muestra la complejidad de la vida en sus muchas facetas, un mundo sin héroes ni villanos, en el que los “malos” están cegados por la avaricia y no son conscientes de las consecuencias de sus actos.
En el terreno del dibujo, la fascinacion que Miyazaki provoca es la misma que logra con los personajes. Es capaz de manejar el agua con un cuidado al que no estamos acostumbrados viendo dibujos animados. La luz, el movimiento, la sugerencia . La historia marca su ritmo, pero el dibujo la envuelve y la convierte en algo más suculento. Basta ese momento en el que Ashitaka entra en el bosque y las criaturas del bosque empiezan a surgir para darse cuenta de que el discurso narrativo tiene sus limitaciones y que Hayao se propone superarlas.
Esto no significa que no haya conflicto. Muy al contrario, el film es seguramente el más violento de la carrera del Estudio Ghibli, e incluye escenas realmente duras que la distribuidora internacional del film (Disney) quiso editar, encontrándose con la prohibición expresa de sus creadores. El pequeño gran acierto en esta ocasión son los kodamas, espíritus de los árboles que aparecen en la penumbra, convirtiéndose en los personajes más memorables del film, a pesar de la dura competencia. Acción, mensaje y buenos personajes: en definitiva, una de esas películas que hay que ver. Mi valoración: 8.
Hana-bi ( Flores de fuego ) es el retrato de un hombre manejado por circunstancias que le sobrepasan -¿y quién no es en el fondo ?- : la enfermedad terminal de su esposa, el compañero que ha quedado parapléjico tras una redada y el clan de mafiosos que le persigue con perversas y fúnebres intenciones. Y es precisamente la muerte la que dicta todo el guión. La muerte escoltada por la ternura o por la belleza o por la melancolía. Son los códigos de honor y el modo en que se trata la violencia lo que dota a la película de majestuosidad y gran calidad.
Este thriller tambaleante( no lo parece en su arranque ) es prácticamente un poema fúnebre visual, una especie de canto a la vida desde la ternura y su camino hacia la muerte, pasando por un amor apabullante y por una venganza tan justa como sangrienta. Quizá despiste al espectador acostumbrado a la filmografía de Takeshi Kitano o al que únicamente considere los fotogramas a la americana, esos que destilan sangre a borbotones y violencia no justificada, tranquilos, que de todo esto hay y en suficientes dosis como para contentar a ese atravesado público. Pero Kitano es incapaz de quedarse con el sentido poético dentro de sí, y según parece, necesita mostrárselo al espectador, acercándonos con la cámara al mar, al cielo; primero nos tranquiliza dentro de esa tempestad de la historia y poco a poco, nos conduce según quiere a ese final inaplazable y sorprendente. Esta respiración lírica también es posible apreciarla en los variados dibujos y cuadros que van apareciendo a lo largo de la película y que son obra del propio director y actor (Beat Takeshi).
La película fue premiada con el León de Oro en el Festival de Venecia en 1.997 y supuso el reconocimiento internacional a la labor de un hombre que posee un muy peculiar sentido de la violencia y de su modo de narrarla, uniendo el minimalismo y un espectáculo acertado, haciendo que sus yakuzas, esos gangsters del sol naciente, hechizados por una especie de batuta mágica y dotada de sensibilidad, inexpresivos y letales, hieráticos y errantes, constituyan una casta de leales arquetipos de su universo dramático, que también acude al hechizo de Kitano y a su reserva de gestos para acabar exteriorizando desde esa magia una gran capacidad de recursos y un abanico casi inabarcable de mensajes.
Lo único negativo que puedo sacar de esta obra del cine, es esa frialdad en el guión y quizás en la intensidad de la banda sonora, que en algunos momentos de la película hace que resulte pesada; aún así, mi valoración de esta película es de 9, posiblemente quedándome corto.
Pequeña sinopsis: Joel (Jim Carrey) se queda asombrado y aturdido cuando se entera de que su novia Clementine (Kate Winslet) ha borrado de su cerebro los recuerdos de su tumultuosa relación. Desesperado, Joel contacta con el inventor del proceso, el Dr. Howard Mierzwiak (Tom Wilkinson) para eliminar cualquier recuerdo de Clementine de su propia memoria. Pero sucede que, mientras los recuerdos progresivamente desaparecen, Joel comienza a redescubrir su pasión inicial.
Película original, innovadora y arriesgada donde las haya. Pero lo que realmente yo no me esperaba de Olvídate de mi es que fuera tan atractiva, emocionante y romántica. Es extraño escribir este tipo de adjetivos para describir un film que va tan de puntero (no olvidemos que Michel Gondry, curtido en el mundo del videoclip, firma la dirección) pero es que esta película será capaz de emocionar y cautivar a alguien con un mínimo de sensibilidad, gustará menos o más, pero acaba llegando a emocionar.
La formula mágica es que la película tiene fondo. Una historia que hace, los momentos que sean necesarios, de esqueleto suficientemente fuerte como para aguantar las locuras visuales y excesos estéticos que forman la película. Escenas como la de Joel y Clementine corriendo por una estación de tren mientras la gente desaparece a su alrededor son verdaderas joyas para las pupilas, pero si además, como en este caso, están complementando y alicatando la historia y no al revés, se convierten en metáforas en vez de en fuegos artificiales gratuitos.
Comedia romántica para freakies que piensan que están por encima de las comedias románticas, Olvídate de mi también cuenta con unos actores en estado de gracia (Winslet reluce y Carrey casi….y sólo casi, se merece ser perdonado por las pasadas cagadas en su filmogreafía) arropados por unos secundarios con calidad.
Puestos a sacar las cosquillas, lo peor o más criticable de la película son las excesivas florituras de su guión que puede ser capaz de angustiar a los más impacientes, acostumbrados, quizás, a un estilo más clásico y narrativo.
Aún así, le doy un valioso 7,5 de nota, ya que Charlie Kaufman consigue enmarcar una historia de amor como otra de tantas dentro de un guión con complicaciones y elementos abstractos. A mi parecer, merece la pena verla para pasar un buen rato y para saber que aún quedan guionistas capaz de impresionar (negativa o positivamente).
Una película entretenida de esas que te ponen los pelos de punta. Está lograda, aunque sí hay algunas cosillas que cambiaría, como por ejemplo el tiempo en el que transcurren los hechos. Creo que habría sido más acertado si los acontecimientos fueran contados más lentamente, es decir, con más detalles y explicando mejor lo que está sucediendo.
SINOPSIS: El padre Andrew Kiernan es enviado por el Vaticano para investigar los rumores que apuntan a un pequeño pueblo del Brasil, donde brotan lágrimas de sangre de las estatuas de una iglesia. Mientras tanto una joven norteamericana, Frankie Paige, comienza a mostrar misteriosos estigmas tras sufrir un accidente en la bañera. El padre Kiernan no tardará en relacionar ambos hechos durante su investigación al tener conocimiento de ellos.
La protagonista, Franki, hace un buen papel. El maquillaje en esta escena es el más adecuado.
Hay algunas escenas que realmente ponen los pelos de punta.
No la voy a dar la mejor calificación, pero sí la voy a dar un merecido 7.
Joseph L. Mankiewicz en 1972 hizo una película de dos horas cuarenta minutos de duración con uno de los mayores duelos actorales que se han visto. Basada en una obra de teatro del guionista, Anthony Shaffer, los talentos Laurence Olivier y Michael Caine comparten plano haciendo de lo que en principio es un juego, algo macabro.
Pueden pensar que puede ser parecida a The Game, de David Fincher, pero aquí con menos elementos y con una mayor sencillez se llega más lejos y lo que a partir de la primera media hora puede ser un duelo de probar hasta donde llega el otro, los dos últimos cuartos son simplemente una locura donde siempre se va a más sin que los personajes sepan realmente las consecuencias de lo que van haciendo. Si, hay muchas de esta clase de películas de juegos macabros. He oido hablar de Cube o Saw, pero este es un duelo entre caballeros ingleses. No es lo mismo. Tenemos esa elegancia, esa forma de decir las cosas con segundas intenciones, esa cortesía y elegancia y pocos elementos donde desarrollar la acción.
Todo ocurre en una mansión, donde inteligentemente están colocados todos los elementos para hacer del juego un duelo de inteligencia y de engaño. Empieza muy tranquilita, con un humor inglés que en ocasiones roza lo absurdo… Pero eso no sirve más que para irte colocando para lo que estar por venir.
Y es que la película va sobre un noble inglés, escritor de novelas detectivescas donde se rie de la policía y con una casa donde el es el amo y señor. La tiene llena de un microcosmos de juguete que son su mundo. Eso nos habla claramente sobre su personalidad. El hombre no esta falto de ego. Un día invita a un peluquero, que se beneficia a su mujer y que es un elegante joven interpretado por Michael Caine. Ahí es donde poco a poco se va abriendo la película, la intención del egolatra para dejar claro que sus posesiones son tuyas y la del otro, que dentro del mismo juego empieza a clamar por una bonita venganza de ingenio.
Sin duda alguna por el duelo actoral que se mantiene y la elegancia de Mankiewicz detrás de la cámara con la inteligente puesta en escena para hacer que la acción se centre en los dos personajes, hace que estemos probablemente ante una de las mejores películas de la Historia del cine.
Es puro teatro, como lo son otras grandes películas como Reservoir Dogs de la que ya os hablé, pero aquí el duelo de ingenio y la contención en cuanto a la puesta en escena hacen que lo que al principio pueda parecer una película menor poco a poco vaya despegando hasta erigirse en su genio y su soberbia puesta en escena.
Es curioso como conocí esta película, que al igual que con El Padrino II y III o Apocaypse Now no vi hasta hace poco y me arrepiento de ello. Un amigo mio tiene una especie de obsesión con las cintas de Jude Law, y se suele tragar cualquier cosa donde sale ese dundee británico. Law hace del personaje de Caine en la primera versión, y Caine hace el personaje de Olivier en la primera. Pues bien, se bajó la primera para comparar aun siendo bastante prejuicioso con el cine clásico y cuando la vio se quedó embobado, por lo que me la recomendó. La “obtuve” y efectivamente, era un diamante. Todavía seguimos teniendo discusiones sobre si la otra versión es decente o no… La otra versión que dirigió Kenneth Branagh.
En el año 2007 Kenneth Branagh quizó hacer su propia versión, adaptado de la readaptación de la obra original. Esta película dura unos insuficientes 80 minutos frente a los 160 de la primera versión, osease, la mitad. No soy muy enemigo de esta versión, indudablemente esta notablemente por debajo de la película original, pero tiene algunos puntos interesantes que me gustaría comentar.
El trabajo de Branagh en la dirección es magnífico. Sabe mover la cámara con elegancia, haciendo con su trabajo que la película parezca más oscura e intrigante junto con el guión. Los juguetes de la primera versión, Branagh los cambia por alta tecnología. El personaje de Caine controla su mundo mediante un gran sistema de seguridad, lleno de cámaras donde parece el Gran Hermano. Me pareció inteligente adaptar la obra a la actualidad de esa manera.
Durante los dos primeros actos la película se mantiene digna, aunque uno de los puntos fuertes de la anterior versión aquí no se repiten. Michael Caine se merienda sin piedad a Jude Law, y el duelo al final de la película es un rotundo KO conseguido desde la primera escena que comparten.
El último acto resulta lamentable. El duelo de elegante testosterona de la primera parte cambia, la situación cambia, los roles y preferencias de los personajes cambian, quizás para adaptarlo a la actualidad y es donde la película lo pierde todo con respecto a la original. Las revelaciones en el último tercio son de risa, una estafa al espectador que esperaba encontrarse algo más o menos digno. No, aquí decae y las piezas que sustentavan el duelo anterior aquí quedan por los suelos. Unas nuevas situacioes gratuitas que no hacen ningún bien a la obra original.
No en serio, no hacía falta eso, no era necesario. Y no se como Branagh no lo vió.
Por lo tanto y lo digo. En el combate entre ambas películas obviamente lo gana la primera versión clarísimamente. La primera no lo olviden, es de las mejores películas que he visto. La segunda no pasa de mediocre, si acaso.
En un pequeño pueblo de Sicilia, el pequeño Salvatore, conocido como Totó, sólo piensa en ir al cine y en meterse en la cabina donde se proyectan las películas ya que algo mágico ocurre ahí dentro que le apasiona fuertemente. Intenta siempre estar con el operador, Alfredo, al que no parece gustarle la idea pero con el que tendrá una relación casi paternal, aprendiendo su apasionante oficio.
Gracias a la fascinación que al inicio tiene el pequeño Totó por las películas y sobre todo por la manera en que se proyectan en la gran pantalla, el espectador descubre el apasionante mundo del cine. Los fotogramas censurados por el cura del pueblo son guardados como un tesoro por el pequeño Totó, que de vez en cuando los saca para imaginarse la escena, siendo él uno de los héroes de la película. Su amistad con Alfredo (Philippe Noiret) representa lo más conmovedor de la película.
La historia está planteada en tres etapas de la vida de Salvatore: de niño, de adolescente y de adulto. La más interesante es, sin lugar a dudas, la del pequeño Totó, interpretado por Salvatore Cascio, cuyos gestos e interpretación ayudan a que el espectador se fascine más de su personaje en las escenas en las que aparece, siendo la primera hora del film lo mejor de la película. Con el actor Marco Leonardi en la siguiente etapa –adolescente-, la historia se mantiene bastante bien, adentrándose en ella un nuevo personaje, Elena, con la que Salvatore tendrá un primer amor apasionado que no olvidará durante toda la película. Y eso es lo que falla en la película, la última etapa. El actor Jacques Perrin interpreta a Salvatore después de haber pasado 30 años de su marcha a Roma. A su vuelta al pueblo natal por la muerte de Alfredo, un cúmulo de recuerdos florecen en su memoria, volviendo a su mente la desaparecida Elena. Durante este fragmento de la película se pierde el ritmo y el hilo narrativo, convirtiéndose en un film algo extenso y forzado.
Pero quitando esto y algunos minutos más de la misma etapa final, Giuseppe Tornatore logró plasmar no sólo una época marcada por la censura, sino toda la belleza de los momentos mágicos que contiene la historia, habiendo desde momentos tristes, románticos y alegres, hasta grandes homenajes al cine.
Premiada con el Oscar, el Globo de Oro y el Bafta como mejor película extranjera, así como el Premio Especial del Jurado en Cannes, o el Bafta y el European Film Award para Philippe Noiret por su espléndido papel, esta película engloba todo el trabajo que conlleva emocionar al público, mostrándonos dentro de la historia películas de Jean Renoir, John Wayne, Antonioni, Charles Chaplin, Stan Laurel y Oliver Hardy,o carteles como el deLo que el viento se llevó.
En definitiva, un excelente homenaje al séptimo arte que conmueve por su sencillez, con unas buenas actuaciones de Philippe Noiret y del pequeño Salvatore Cascio como el entrañable Totó, acompañado por la bella y acertada banda sonora del prodigioso Ennio Morricone.
El tio de Nicolas Cage y el padre de la superguay Sofia Coppola lo ha sido todo para el cine. No por su descendencia, claro esta, pero su trilogia sobre la mafia y su película del Vietnam son posiblemente las mejores películas que he visto. Puede que por otro motivos haya cintas que me gusten más o que vea con más apetito, también muy buenas, pero objetivamente se que no me llevaré mejor manjar a la boca que The Godfather o Apocaypse Now. Ahora parece que ha perdido esa garra. Cree que su lugar esta haciendo películas pequeñas que es lo que le gusta, pero cuando ha mostrado verdaderamente su genio no era cuando rodaba tranquilo en la Ciudad de la Luz de Alicante, sino cuando las pasaba putas en un rodaje horrible en la selva de Filipinas durante dos años o siendo sodomizado por el estudio mientras defendía que Marlon Brando era la mejor elección para interpretar a Vito Corleone.
Steven Spielberg, Martin Scorsese, Brian de Palma, el Diablo y Francis Ford Coppola. Amigos todos ellos de la misma generación.
Ahí es cuando Francis Ford Coppola junto a sus colaboradores han llegado al máximo exponente de lo que es la palabra cine, llegando de igual manera a crítica y público avezado que tiene sus películas en un altar.
¿Quien narices no se deja atrapar por el drama de Michael Corleone? Un hombre enganchado al mal, con la falsa esperanza de que lo podrá dejar atrás llegando así de una vez la paz a su familia. Muchos hablan del Padrino que compuso Marlon Brando, pero el protagonista de la función es Al Pacino que sin sobreactuar demasiado, sabe mostrar ese aumento de frialdad en su mirada a medida que se va enganchando más y más a aquello de lo que debeseaba rehuir de joven. Es sublime, las escenas que protagoniza se quedan grabadas en la retina para siempre. Los tiros en el restaurante, la mirada del rayo en Corleone, su ascenso al poder, la mirada del Rayo a su hermano Fredo y su beso de la muerte, su discusión con Kay o el drama al final de la tercera parte. Tom Hagen interpretado a la perfección por Robert Duvall, le sirve como consejero y amigo, como su verdadero hermano más que como su abogado. Y tenemos a esa señora que es Diane Keaton interpretando a la novia y posterior esposa anulada así como a Thalia Shire interpretando a su hermana, un personaje que también tiene una evolución impresionante a lo largo de las tres cintas.
Y la gente dirá lo que quiera, pero en la tercera parte me gusta tanto Andy García como Sofia Coppola. Andy Garcia porque es mucho mejor actor de lo que Hollywood se ha preocupado por conocer y Sofia Coppola no creo que lo haga tan mal y su atractivo es de los que a mi me gustan. Ahora se ha quedado más delgada y peor, pero mi enfermedad hace que me tentase esa clase de belleza. Además tuvo que salir como descarte ya que Winona Ryder no pudo finalmente hacer el papel (estaría por ahí robando algo).
Su trilogía de la mafia se compone de dos obras maestras y una película muy buena. Me rio de la gente que dice que The Godfather Part III es mala. ¿Sensiblemente inferior a las tres? Si. ¿Mala? No. No podemos olvidar varias escenas y varios momentos de esta cinta que están al nivel de momentos de las otras dos. ¿Padre para que voy a confesarme si no me arrepiento? O simplemente todo el final en la Opera. Y pese a que sobra ese momento “Die Hard” con un helicóptero cosiendo a balazos la habitación de un hotel, es una grandísma película donde se echa en falta a Robert Duvall que no quiso participar, pero que es una continuación bastante lógica para los personajes.
En su día también se puso a caer de un burro a la segunda parte, cuando a día es considerada por muchos entre los que yo me incluyo como la más redonda. Y no se engañen amigos, las dos últimas las vi por primera vez hace unos dos años si no me equivoco. Vi la primera parte para ponersela a un amigo, la comprendí de otra manera y me enganché… Así paso que durante los siguientes días me estuve dando golpes contra las paredes por no haber gozado de ese nectar antes.
Pero Coppola no solo rodó bien El Padrino, y es que aunque me olvide de otra gran película suya que a mi juicio es Dracula (alabado sea Gary Oldman), la perfección también lleva un nombre y ese es Apocalypse Now.
¡Toma pepinazo Sadam!
Rodada en 1979, con su calidad cinematográfica, su fotografía y el lavado de cara que se le hizo para la edición Redux, parece rodada ayer. Basada en el relato de Joseph Conrad El Corazón de las Tinieblas, Coppola deja atrás el continente africano original en el libro para situar la acción en la Guerra del Vietnam. Para mí esta película es como un viaje iniciático, mitológico, en busca de un personaje deplorable que termina por obsesionar al heroe, al protagonista.
Me llama la atención de que en los títulos de crédito se ponga a Marlon Brando en primer lugar, cuando sale la media hora final de una cinta de más de tres horas. También que en los títulos salga Harrison Ford cuando solo sale una escena. El protagonisita es Martin Sheen, acompañado de algunos grandes actores en ciernes como Lawrence Fishburne (el Morpheo de Matrix). También sale Robert Duvall como general loco de la cuadrilla de helicópteros protagonista de ese momento para embarcar que es el bombardeo de una aldea vietnamita al ritmo de La Cabalgata de las Valkirias, de Wagner (cuando escucho esa música me dan ganas de invadir Polonia). Rianse por favor del bombardeo de ese lamentable espectáculo de pirotecnia que es Pearl Harbor.
El rodaje de la película fue Vietnam según relataba el propio Coppola. Fue un infierno que duró dos años en la selva filipina. Martin Sheen estuvo a punto de morir varias veces, las escenas no salían, todo salía mal… Pero fijense que pese a todo les salió probablemente la mejor película del Vietnam que se ha rodado. Eso si, el final se me hace pesado. El resto de la película me pareció más entretenido.
No es un director ni un autor muy conocido para el gran público. Puedes decir Andrew Niccol que los únicos que diremos quien es son los frikis que como yo sabemos las proezas y logros de ciertos personajes en esto del mundo del cine.
Niccol es un director y guionista de Nueva Zelanda, país que parece ser un nuevo plató y lugar de origen de ciertos talentos para el cine internacional.
¡Yo también soy neozelandes y gano Oscars inmerecidos! ¿Qué pasa?
Empezó a ser conocido en EEUU gracias a un excelente guión que escribió y que dio lugar a “El Show de Truman”, tremendo peliculón dirigido por Peter Weir pese a Jim Carrey. Pero anteriormente hizó Gattaca, primera de las dos películas de las que hoy hablaré de él.
GATTACA, 1997.
Es una película de Ciencia Ficción pura. No es una “soap opera” como Star Trek o Star Wars, o lo que es lo mismo, una película de aventuras sideral. No, como la ciencia ficción pura su argumento surge de ciertas teorías o ideas científicas como la Inteligencia Artificial, los viajes en el tiempo o como es el caso de Gattaca, la manipulación genética.
En cierto modo, esta película que cuenta ya con doce añitos, fue precursora antes de que el tema se pusiese de moda y llegase a la gente gracias a los estudios que se están haciendo ahora al respecto.
La película cuenta con la premisa de que en un futuro muy lejano los padres podrán elegir como querrán que sean sus hijos mediante selección genética. Es un mundo de superhombres con gran capacidad intelectual y física, ejemplares casi perfectos por no decir perfectos. Y ahí están aquellos que surgieron de una apasionada noche de verano y sus padres decidieron salir adelante. Hombres y mujeres no tan perfectos, con problemas de salud e imperfecciones como miopía que no pueden llegar a nada gracias a que la selección se hace mediante estudios genéticos. Claro aquel que no es casi perfecto no será elegido para explorar nuevos planetas o simplemente trabajar delante de un ordenador junto a miles de seres casi perfectos como tú.
Pero si algo tenemos los humanos y los perros es la capacidad de soñar. Pese a las adversidades muchos buscan superar sus límites seas perfecto o no y aunque el contexto no lo haga nada fácil. Un ser geneticamente inferior, un error natural surgido de algo tan aleatorio como dejar que de un espermatozoide y un ovulo cualquiera salga lo que salga sin ninguna clase de control.
Y ahí esta la lucha de nuestro protagonista, que quiere superar sus límites y cumplir su sueño de viajar al espacio. Busca una nueva identidad en un ser perfecto que se quedo paralítico. Un ser cansado de ser perfecto que le provee de orina, sangre, pelo y piel para que pueda pasar por él en un estudio genético y así poder pasar las barreras que hasta ahora a nuestro imperfecto amigo le habían estado vedadas…
... y llegar a ser un chico Martini.
Esa más o menos es la premisa de una película que algunos amantes de la ciencia ficción tienen como una joyita del género. Una película con un futuro más o menos plausible, con un buen diseño de producción que te hace palusible ese mundo. Me gusta particularmente la idea de coches de los años setenta funcionando como vehículos eléctricos. Tiene una gran fotografía mostrando un mundo luminoso porque casi siempre las escenas exteriores se producen en el ocaso (saquen la idea) y un buen trabajo del neozelandes detrás de la cámara y de la pluma.
Ethan Hawke, Uma Thurman y Jude Law hacen un buen trabajo detrás de la cámara. Tampoco es que esta película requiera de un gran talento interpretativo, ya que es un mundo donde todo el mundo va con cara de palo, conscientes de alguna forma de su superioridad y de su capacidad. Pocas veces se desatan las pasiones, y nuestro protagonista, Ethan Hawke así se ha de comportar para perecer perfecto aun no siéndolo.
En definitiva estamos ante una buena película del género, donde algún malintencionado rápido puede decir que es una película de autosuperación que bla bla bla… No, no es que sea una cinta de autosuperación, sino que casi más es un pequeño cuento en un contexto futurista donde una persona para alcanzar sus sueños tiene que luchar contra su propia inferioridad.
La segunda película de este director fue Simone, que no he visto y que retrata a un productor televisivo interpretado por Al Pacino que crea un personaje digital femenino para la televisión que parece de verdad. No parece tener demasiados admiradorers, por lo que directamente nos vamos a su tercera película.
Lord of War, 2005.
¿Por qué leches no usaron este poster en España? ¿No vende tanto como las explosiones?
Nicolas Cage tiene un problema. Le encanta el dinero aunque el poderoso caballero le lleve a hacer tanta y tanta basura. Parece tener acordado con Jerry Bruckheimer un vale por cincuenta películas que le hacen aparecer en los trabajos que el famoso productor palomitero descerebrado hace para la Disney como La Roca, La Búsqueda 1 y 2, Con Air… A veces el señor Coppola, digo Cage, se escapa entre película y película para el citado productor y rueda basura de similares características, pero otras veces medio sabe elegir el proyecto y es capaz de hacer una buena película por cada diez malas. Podemos hablar de alguna de estas películas como Adaptation, o el caso que nos ocupa, Lord of War. Parece que es cuando se equivoca, pues aunque no creo que sea mal actor, los proyectos que suele escoger dan tanta risa como vergüenza ajena. Y no hablemos de la rata muerta que lleva encima de la cabeza cuando rueda.
¡Nos vamos a forrar!
Nicolas Kim Coppola, digo Cage, interpreta a un traficante de armas. Es su trabajo y lo realiza aun siendo poco moral o ético. Le da igual, si no lo hace él lo haría otro, y sabiéndolo hacer él tan bien ¿para qué renunciar a sus beneficios? El vende armas, las compra en el mercado negro y las lleva a África o a Oriente Medio mientras su mujer cree que es una especie de contratista. Simplemente le piden armas y el consigue cargamentos de miles de ellas para llevar a los conflictos más sanguinarios. Él no las usan, piensa que si fallan mejor, pero que las usen otros y le compren más, más y más. En eso consiste. Un negocio como cualquier otro, y aunque fuera de la ley, a él le va muy bien.
Es un hombre hecho de alguna manera a sí mismo. Un superviviente que hace lo que hace porque sabe hacerlo y lo hace bien. No creo que sea mala persona. Es amoral, no es que apruebe lo que hace el mismo, simplemente lo hace y tiene toda una serie de escusas para justificarse a sí mismo.
En toda la historia del personaje interpretado por Cage, contado de forma autobiográfica y que recorre los últimos 20 años de historia internacional, poniendo al personaje en el contexto de la caída de la URSS y como los traficantes de armas se pusieron las botas a partir de ese momento; la película no hace más que denunciar de una forma ágil toda la hipocresía que encierra la política de Estados Unidos en cuanto a la venta de armas. Y así se nos hace ver en su sorprendente final, donde quizás todo pierde, pero siempre termina ganando el mismo, el malo que hay detrás de todos ellos y que solo conoce Cage.
Técnicamente es curiosa y portentosa. Se trata de una película cínica y algo gamberra, por lo que opta por un ritmo ágil (no aburre nada) donde su protagonista amoral pasa como un pillo por las distintas cuestiones morales que se abren. Es irónica y sarcástica, sin que eso sea en ningún caso algo negativo en la película. En un momento dado sale un árabe disparando y mientras dispara suena el ruido de una caja registradora, mostrándonos claramente de que palo va la película. La fotografía esta en algunos momentos bastante saturada, muy colorida mostrando en cierta manera el ambiente de irrealidad en el que vive el personaje de Cage. El resto del reparto esta muy bien como el “guapísimo” Jared Leto, la preciosa Bridget Moynaham como sufrida esposa o Ethan Hawke que repite con el director como el “coyote”.
¡Pilló al correcaminos!
Los títulos de crédito de la cinta son brutales, uno de los mejores que he visto y es que la cinta abre siguiendo la vida de una bala desde que se fabrica, se vende, se hace contrabando con ella y se dispara. Curiosos sin duda alguna.
Sin duda una excelente película que me perdí en el cine y posteriormente vi por curiosidad por otros medios. Ahora la tento en el Blu-Ray capado que Sony ha tenido la gentileza de traernos. Eso me abre a otra reflexión y es que esta es una película bastante valiente si atendemos a su nacionalidad. Es estadounidense y se moja en denunciar y hablar de lo que ocurre. No es que sea una película comprometida por una causa, pero puede que pique a ciertos sectores. También debemos observar que más o menos es independiente, apoyada por compañías que estan fuera de las Majors.
Realmente buena. Creo que es una de las mejores películas de suspense que he visto, la verdad es que el género de suspense no me llama mucho la atención, pero esta película merece la pena verla. El protagonista (Denzel Washindton) borda el papel.
Pequeña sinopsis: Un asesino psicópata va dejando un reguero de muertes junto a unas pistas que sólo Lincoln Rhyme (Denzel Washington) puede descifrar. Lincoln es un agente de homicidios que quedó tetrapléjico en un accidente mientras resolvía un crimen. Gracias a la policía novata Amelia Donaghy (Angelina Jolie), que puede inspeccionar las escenas del crimen por él, Lincoln intentará ir descifrando las pìstas que el asesino va dejando tras sus crimenes.
Algunos dicen que la calidad de las interpretaciones es mucho mejor de lo que el material se merece, pero yo opino que tanto interpretaciones como material están adecuados a la situación. Aunque si es verdad que siempre se le puede dar un poco más de veracidad al asunto.
El director, Noyce, vuelve a casarse con el cine comercial en esta tramposa cinta que parte de una premisa de lo más increíble (…) Lo mejor, sus efectos especiales, lo que no es decir mucho viendo el gran presupuesto que movió Noyce.
Si hay algo que no me gusta de esta película es el final, me parece que no es el más conveniente, podría ser mucho más desarrollado.
A pesar de todo, fue número uno en taquilla en USA y le doy un merecido 8. Hay que verla.
Hoy haré una crítica de una película que no es para todos los públicos. Existen dos clases de personas que la verían: los rockeros, y los jóvenes. Para los primeros será sin duda una peli de culto que encumbra a los Kiss. Para los segundos será una comedia buenísima en la que se reflejan tanto problemas de la sociedad como psicología juvenil.
La historia va de como cuatro chavales rockeros se ven en detroit sin un duro y pretenden entrar al macroconcierto de sus idolos, los Kiss. Para obtener las entradas, cada uno de ellos buscará distintas formas de acceder usando sus habilidades.
En este argumento simple, se puede desprender mucho. La peli ataca al conservadurismo americano, a las criticas contra los Kiss por ser supuestamente satánicos, a los delincuentes que intentan aprovecharse de los demas, a la psicologia americana en general, al propio mundo de la farandula y el espectaculo. Muchas cosas para una sola película, dirán algunos. Pues todo esto y más.
Lo bueno es que entre gags y risas se desprenden varias enseñanzas sobre la realidad, a cada cual más acertada:
1 Las mujeres tienen el poder. Esta reflexión, que algunos no quieren aceptar por orgullo, pero que es uno de los pilares de la humanidad, se refleja en este film, en el que todos los protagonistas acaban de alguna manera relacionados con una mujer que, de un modo u otro, es la que les ayuda a conseguir su objetivo. Cierto como la vida misma.
2 Los prejuicios son absurdos: Y lo malo es que todos tenemos alguno. Con esta sátira, se llevan al límite los prejuicios y los estereotipos de algunos ámbitos, ridiculizandolos hasta el extremo de ver lo indudablemente inválidos y absurdos que son.
3 A veces la idea más tonta es la más acertada: Porque como se ve, de las ideas que tienen para entrar las que parecen mejores al final son las menos oportunas y viceversa. Esto, que parece situación de comedia puede ser bien real, sobre todo si tenemos en cuenta que la idea es lo inicial, pero es el desempeño de la misma lo que la da validez.
Obviamente, no podía dejar de hablar de ningún modo de la gran banda sonora de una peli tan relacionada con la música, y es que los grandes temas de los Kiss y de otros grandes rockeros van acompañandonos toda la cinta llevandola asi en volandas.
Quizá si hay algo que objetar es la duración y el final. El final es lógico, pero pienso que siempre se podría haber alargado un poco más, y esto hace la que la peli no dure todo lo que podría dar de si. Aun así, solo queda decir chapeau.
Nota final: 9.5 /10
Y aquí os dejo esta gran escena de la peli, gran muestra de lo graciosa que es.