Grindhouse – Death Proof

Publicado: 9 mayo 2009 de Diego Cabanillas en Críticas
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 Quentin Tarantino es un cineasta extremadamente interesante. Siempre me ha llamado la atención como puede hacer que sus obsesiones, argumentos y horas y horas de cine de alcantarilla se unan para conformar esos peliculones que el dirige y por encima de todo esto, crea. La crítica siempre nos ha mostrado un arquetipo de buen cineasta que Tarantino despedaza sin piedad. Sus películas son políticamente incorrectas, sangrientas, llenas de homenajes al cine del inframundo, violentas, con diálogos desquiciantes, con primeros planos de pies, con música setentera propia de una película de… Tarantino.

Este es el cine que este buen señor hace y que se cuenta por obras maestras. Obras Maestras que gustan a casi todo el mundo que se deja llevar un poco por su locura. Son accesibles, simpáticas, con millones de frases que puedes reutilizar en cualquier contexto de la vida cotidiana, con personajes y momentos inolvidables y que forman parte de la historia del cine… Y digo que es extraño porque Tarantino es todo lo contrario a lo que hoy en día es Hollywood.

Death Proof es el segundo segmento de lo que iba a haber sido “Grindhouse”, una sesión doble compuesta por Planet Terror de Robert Rodriguez y Death Proof de Quentin Tarantino. Pero claro, los Wenstein invierten dinero y si pueden sacar el doble de taquilla con dos películas en vez de una, pues se hace. Y así paso, lo que inicialmente era una sesión doble se convirtió en un par de películas hermanadas en intenciones y muy diferentes en cuanto a desarrollo.

El filme de Tarantino intenta rendir homenaje a películas como 60 segundos (la primera) y esa clase de cine conformando una Road Movie bizarra. De la misma manera y al igual que Planet Terror se recurre a filtros digitales para que la película tenga la misma apariencia, errores y fallos que un vhs de fondo de videoclub. Eso pasa durante un segmento de la película (esta dividida en dos) mientras que en otro mientras se sigue jugando con saltos de escena y otros errores pero mejorando la calidad audiovisual. 

Protagonizada por Kurt Russell (la verdad, no podía ser otro), o mejor dicho, interpretando al personaje común en los dos segmentos y que no es que salga demasiado en la película; Death Proof supera bajo mi punto de vista claramente a su película hermana. El peliculón no lo vamos a ver en una historia apabullante como las que ya nos ha contado el director. En este caso casi me atrevería a decir que no hay historia, aunque hay pequeñas escusas para que unos personajes vayan de un sitio a otro y pequeñas subtramas que no tienen tampoco más interés que el anecdótico. Esto no es una tara o un defecto. Tarantino es plenamente consciente de lo que escribe y lo que hace. Si nos llena la película de diálogos que no van a ninguna parte entre el primer grupo de chicas o el segundo, los escuchamos, nos divertimos con su forma de construir diálogos y nos entretenemos porque si se escuchan resultan entretenidos. Si después a media película echamos la papilla por ese bestialmente rodado choque, la echamos y seguimos disfrutando de Tarantino, que es el verdadero protagonista de la función.

 

Las tres gracias

Las tres gracias

Y es que en Death Proof más que disfrutar de una historia, estamos disfrutando de una lección de como se dirige y se monta una película. Podemos decir que Tarantino no se toma su cine en serio, que todo es demasiado bizarro y friki en sus películas. Es verdad y eso en Tarantino es un pro. Pero por encima de todo eso esta su forma de rodar esas obsesiones constantes en su cine. Mientras que otros directores si, pueden hacer cosas chulas con una cámara con un juego de luces o aprovechar algún elemento del decorado para mover la cámara. Tarantino mientras tanto nos enseña el arte de recorrer con la cámara el cuerpo humano femenino en una escena de la película. Y si solo fuera eso…

Como he dicho, parece que Tarantino no se toma en serio lo que hace, y con ello y gracias a ello hace películas mucho mejor hechas que aquellos “artesanos” que se toman cualquier bazofia que estén dirigiendo de encargo totalmente en serio. Con esto digo que los últimos 20 minutos de la cinta se pueden considerar alocados, divertidos, pero por favor que alguien me enseñe a rodar y montar una persecución de coches así. Qué alguien me lo enseñe porque probablemente es la mejor hecha que he visto. Aparte de por los planos, de esa cámara bailando entre los coches, persiguiéndolos o bailando para mostrarnos todos los detalles… Aparte de todo eso el montaje es espectacular. No por los cortes y todo eso, sino por lo lineal que resulta en el tiempo. Muchas películas de acción tienen montajes inverosímiles, que no te muestran como están los elementos dispuestos. Tienen cortes absurdos en el tiempo. Parece que el diseño de la escena ha sido hecho a voleo y donde debería estar antes el coche del enemigo por ejemplo, ahora resulta que esta detrás y si no delante. En Death Proof, esos veinte minutos de persecución tienen continuidad. Sabes dónde esta cada elemento en la persecución en ese momento. Y lo respeta. Y si un coche da a otro, se va destrozando y no aparecen los desperfectos en el lado que no deberían. Eso en gran parte del cine de hoy es un logro. Señoras y señores, esto es CINE.

 Simplemente espectacular.

Nota: 9

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