Esta mediocre película esta gustando entre crítica y público, esta valorada como un buen thriller periodístico político. Probablemente el problema sea mio, pero he salido del cine con la sensación de que me acababa de tragar un truñito bastante importante con ínfulas de parecer solvente.

¡Soy un oso!

¡Soy un oso!

Y podréis decir: Pero Diego, tú te tragas los truñitos de tres en tres y las das buenas notas… ¿Como diantres no has venido hablando maravillas de esta? Pues bien. No me he tragado NADA. Ni suspensión de credulidad ni leches, esta cinta no ha sido capaz de engañarme (algo en lo que consiste el cine).

¿Me puedes decir qué hacemos en esta película?

Tenemos un supuesto thriller donde todo tiene que parecer muy trascendente. Se cargan a una muchacha y una malvada empresa contratista ha de estar detrás pues la pela es la pela. Hasta ahí bien, cosas peores pasan bajo mi punto de vista.

Brad Pitt abandonó el papel y yo...

Pero claro, la cosa cambia cuando empieza aún ese tono más conspiranoico, con unos Estados Unidos que quieren privatizar su seguridad nacional (casi lo tiene hecho). Es algo así como si el Ejercito Español fuese de Carrefour dentro de una conspiración que nos hizo prescindir de nuestra mariscal Carmen Chacón y entonces Zapatero le pagase a Carrefour como a una contrata.

Ben Affleck con el dinero que le pagaron por aparecer en la película

Ben Affleck con el dinero que le pagaron por aparecer en la película

 No me trago nada, ese guión tramposo donde prima la casualidad sobre la causalidad. Casualidad que yo no me trago como que un mismo periodista este investigando dos casos y vea que se interrelacionan porque en uno de los implicados del primer caso tiene contacto con otro del segundo caso. ¡Qué pequeño es el mundo!

La película avanza mediante estas casualidades que yo no me trago. La empresa es malvada, sus extensiones llegan más lejos de lo que llegó jamás una corporación de un malo de James Bond. Todo el que habla de ella muere. Quiere la Seguridad Nacional Estadounidense, hay mucho dinero en juego.

Russell Crowe esta bien en su papel de Russell Crowe. Lo borda. A Ben Affleck le recomendaría que volviese a dirigir mimetizando a Clint Eastwood y se olvide de los pucheritos. Ah, y Robin Wright Penn es muy guapa.

No perdáis el tiempo, en serio porque lo único que conseguiréis es salir cabreados después de haberos tragado esta mágica película donde las cosas pasan gracias a la Ciencia Infusa. Más increíble que Superman, con giros finales ya innecesarios. Poco más y Russell Crowe anda sobre las aguas. Gilroy, sigue escribiendo películas de Bourne, machote. Se te dan mejor.

Nota: 3,5

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