Fight Club

Publicado: 12 mayo 2009 de Diego Cabanillas en Críticas
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Desde el primer instante te das cuenta que esta película es radicalmente distinta a aquello que esperas cuando lees el título. El club de la lucha… ¿De qué va? Pues de un club donde la gente lucha… ¿No? Además sale Brad Pitt y Edward Norton, por lo que deberiamos deducir que es un producto destinado a atraer a muchos jovenes a la sala y que puede que sea entretenido. Dirige David Fincher, un tipo raro que anteriormente había dirigido Seven que gustó a todo el mundo y The Game, por lo que le podiamos catalogar facilmente en director de “cine raro”.

Aparece el logo y la fanfarria de Twentieth Century Fox, la cortinilla de Regency, suena un liquido que se distorsiona para dar paso a una potente música y los créditos iniciales (de los mejores que he visto) que se abren en plano secuencia a través del cerebro de Jack hasta finalizar atravesando los poros sudorosos de la piel en una pistola que sujeta Brad Pitt.

Es difícil y diría que blasfemo catalogar esta película. El Club de la Lucha no es una película de lucha. No es una película donde ver a Brad Pitt con el torso desnudo y no es una película típica de Hollywood, y ahí reside parte de su grandeza. Esta película que parece antisistema esta pagada por un gran y malvado estudio como la Fox. Las lecturas son miles y variadas a cada aspecto que uno se encuentra, a cada escena, a cada diálogo. Te abre la posibilidad de poder filosofear cuanto puedas y encima cuando lo hagas sabrás que estas haciendo la gracia a la película, pues al contrario que sostienen muchos no es que esta película sea un alegato anticapitalista y proterrorista, no es una película fascista (cuanto ciego hay en el mundo), Fight Club en el fondo se rie de todo y de todos. 

Bajo un original planteamiento estético y formal que vemos desde la primera escena y que después prosigue mediante planos secuencia imposibles hechos a base de ordenador, imagenes subliminales, originales angulos de cámara y dirección “videoclipera”, tenemos también un diseño de producción elaborado que nos mueve por ambientes marginales y una fotografía decadente a la vez que llamativa que ilumina todo este gran juego.

La narración de la misma manera merecería un capítulo aparte ya que continuamente tenemos la voz en off de los pensamientos del personaje interpretado por Edward Norton, y de la misma manera en medio de una escena el mismo personaje se dirige a la cámara para explicar algún aspecto concreto del momento de la película.

No es una cinta que uno se pueda tomar en serio, ya que la película no se toma en serio así misma y de ahí parte en cierto modo su genialidad. Por otra parte es de esas películas que amas u odias. Si la odias dirás que es un panfleto fascista y si la amas la tendrás ahí entre tu lista de imprescindibles como una de esas películas que representan por qué te gusta tanto el cine.

Todo esto no sería posible sin los grandes actores que hay detrás y que hacen que unos personajes a veces tan esperpénticos o “pasados de rosca” funcionen en pantalla. Edward Norton es Edward Norton. Poco se puede decir de él que no se sepa. Es probablemente el mejor actor de su generación y algunas peliculas como American History X o La última noche estan ahí para demostrarlo. Brad Pitt entra en el juego de la película. Le encanta salirse del rol que se le supone en Hollywood y arriesgar de vez en cuando, incluso aquí para reirse un rato de si mismo o de su situación en la industria como superestrella. Tenemos a la “rarita” Helena Bonham Carter que aquí la vemos hacer el papel friki al que nos tene acostumbrados. El cantante Meat Loaf también  tiene su papel así como el guapísimo (para algunas) y rarísimo Jared Leto.

Pero esto no es nada sin un buen material detrás que lo proporciona la novela del mismo nombre y que escribió Chuck Palahniuk. David Fincher lo llevó a la pantalla entrando también en el juego haciendo de Fight Club una película visualmente muy poderosa pero que al mismo tiempo adopta una dirección de videoclip y despreocupada que casa perfectamente con el estilo que la película precisa. 

Como ya he dejado entreveer en algunos momentos la película puede parecer moral y eticamente controvertida. En ocasiones el ambiente “underground” del filme puede recordar al de Danny Boyle en Trainspotting, y para algunos no será fácil de ver pues puede parecer desagradable en algún tramo. Pero es una cinta que hay que leer entre lineas pues ahí esta todo lo que hay que sacar de ella. Es una película que se puede disfrutar y mucho viéndola tal y como es, dejándote llevar a los límites de la locura y gozar de como un director aprovecha las oportunidades estilísticas y argumentativas que te aporta un material como este. 

Y he de confesar que la primera vez que la ví me aburrí de narices durante el primer tramo (hasta que poco a poco fue empezando a “molar”), pero la fuerza de esta película termina despertando incluso a los muertos. Tanto para lo bueno como para lo malo.

Nota: 10

Canción Creditos finales

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