La nueva patria gafapasta se llama Melancolía

Publicado: 18 noviembre 2011 de Juan Pablo Roldán en General

Sentarse en la butaca, sin saber nada a cerca de la película, es una aventura que todo buen critico cinematográfico debe hacer de vez en cuando. Esto le pasó a este humilde testigo del cien actual. La película: “Melancolía”.

La película se divide en tres partes: Introducción; Justine y Claire. Nada más empezar,  deja al espectador completamente ojiplatico, absorto y confundido. La introducción no es más que una sucesión de imágenes alegóricas, con una fotografía muy cuidada; de lo que va a ser las escenas de la película. En parte, sirve para centrar al espectador, pero a la larga te das cuenta de que tiene un doble sentido: hacer un spoiler en diez minutos y dejar sorda a la sala. Tras reflexionar un poco a cerca de esta parte, pensé en “Persona” de Ingmar Bergman, cuando pone una serie de primeros planos ordenados en montaje abstracto, imágenes desconcertantes , si, pero esta secuencia crea la temperatura emocional de la película y queda como una presencia inquietante  a lo largo del film. Von Trier consigue exactamente lo contrario, pero tampoco vamos a hacer comparaciones ¿verdad?

La primera parte debe de estar basada en algún manual de “Como no hacer una boda” Desde el inicio hasta el fin se nos muestra todo lo que puede ocurrir para que una boda salga mal: la novia es bipolar y parece no querer a la vida; la madre de la novia es una amargada que odia “estos ritos vuestros”; la limusina no puede llegar al lugar del convite; la novia desaparece y aparece; se queda sin trabajo; acaba siendo infiel al novio en la noche de bodas y su padre, el único pilar de su inestabilidad está eclipsado por sus dos “Bettys”. La depresión fluye como un veneno en el espectador.

La segunda parte gana un poco, hasta que la bipolar Justine aparece de nuevo. El ambiente claustrofobico que precede a la hecatombe final, mantiene al espectador pendiente de como puede acabar, pero en uno de los múltiple parones de la película empiezas a pensar en la última imagen de la introducción y todo lo que pasa a continuación carece de importancia.

Aunque no todo es maldad en la viña del señor. Los actores cumplen con lo que se espera de ellos: Creo que Charlotte Gainsbourg es la única que cree de verdad en su papel. Ella es quien nos lleva a  algo cercano a la emoción.
Kirsten Dunst está esplendida, lo único que puede salvarse de la cinta es su actuación, desgarradora y emocionante.

Al final toda la sala se queda en silencio, nadie se mueve. No hay comentarios posibles ante lo que hemos visto, sólo queda salir en silencio, lo más rápido que se puede y pensar que a lo mejor, lo más prudente seria volver a la taquilla y pedir que te devuelvan el dinero de la entrada.

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