Un Dios Salvaje.

Publicado: 20 noviembre 2011 de Juan Pablo Roldán en General

  • Título Original: Carnage.
  • Año: 2011.
  • País: Francia.
  • Duración: 79 minutos.
  • Director: Roman Polanski.
  • Reparto: Kate Winslet, Cristhop Waltz, Jodie Foster, John C. Reilly.
  • Género: Comedia Negra.
  • Puntuación: 8 /10

Todo empieza con una escena muy normal. Velado por los nombres de los actores, en un parque cercano al puente de Brooklyn, unos niños se muestran como son: juegan despreocupados, sin importarles nada más, en un breve momento los niños se concentran, parece que hay una pelea; un solitario niño arrastra una rama; otro, el líder del grupo que le sigue, parece increparle, tras unos breves momentos, el niño de la rama se revuelve y golpea al otro. Tira la rama y se va.

Podemos ver esta escena, como algo muy normal, una escena entre niños que pasa muy a menudo en cualquier parte del mundo: niños peleando. No es algo que en este mundo tan violento, es algo más bien habitual, una disputa sin importancia, que probablemente no llegue a mayores.

Pero ahí es donde entra en juego Polanski. El director polaco realiza una adaptación de la obra teatral homónima de la autora francesa Yasmina Reza.  Los protagonistas son dos matrimonios que se reúnen, en principio de manera civilizada, para hablar de la reciente pelea de sus hijos en el parque. Pero este encuentro se complicará hasta límites insospechados.

¿Qué queda de nosotros mismos cuando la máscara social se nos cae? Decía Maquiavelo que: “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”. Es en ese plano en el que transcurre la cinta, en que queda reducido el ser humano, cuando nadie le escucha, cuando se encuentra en la seguridad de su casa y puede expresarse completamente libre, en ese momento es cuando se ve nuestra autentica personalidad.

Todo esto nace de una situación de lo más civilizada: dos parejas quedan para dirimir la disputa entre sus dos hijos. Lo que empieza a ser una reunión seria y formal entre gente civilizada, acaba endureciéndose cuando las verdaderas personalidades de los protagonistas empiezan a aflorar con toda la crudeza del ser humano, hasta límites insospechados. Los cuatro actores están estupendos, especialemente Kate Winslet y Cristhop Waltz. Están inmensos, llenando un espacio reducido colocados como cuatro titanes que torpedean las bases de la clase burguesa que no está a más de una generación de la pobreza; hombres y mujeres que están allí por su trabajo, pero no se sienten cómodos en ese enorme corsé social en el que nos vemos cada vez que tenemos que aparecer en sociedad.

Polanski sabe manejar el tiempo y el espacio como nadie; nos pone de espectadores omniscientes de todo lo que ocurre, de las extrañas alianzas que pueden suceder en lo cotidiano, de cómo es el ser humano en realidad y sobre todo, lo absurdo que es la situación inicial.

No destripo nada si hablo de la última escena, pero todos lo estáis imaginando: los dos niños acaban en el mismo parque, centrados en algo que miran con admiración (probablemente un teléfono móvil); tan amigos como si nadie hubiera pasado, pues la escena inicial no es nada más que lo que vulgarmente se conoce como: “Cosas de niños”, querer darle mayor trascendencia es una soberana estupidez.

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