Luz de Domingo

Publicado: 18 enero 2012 de Juan Pablo Roldán en General

  • Título Original: Luz de Domingo.
  • Año: 2007.
  • País: España.
  • Duración: 114 minutos.
  • Director: José Luis Garci.
  • Reparto: Alfredo Landa, Carlos Larrañaga, Álex González; Paula Echevarría; Toni Acosta; Sergio Peris- Mencheta; Fernando Guillen Cuervo; Kiti Manver.
  • Género: Drama.
  • Puntuación: 9 /10

Lo más importante que debe saber el lector, antes de leer esta crítica es que no soy un gran seguidor de Garci, aunque me considero un gran espectador del cine español. Como bien dice el capitulo de “Autores” de nuestro blog, tengo un espíritu más asturiano que Pelayo. Por ello, cuando estaba a punto de cambiar de canal, me quede un momento quieto, porque echaban una película ambientada en Asturias, y es que ver la patria chica, aunque sea en el cine, siempre engrandece el alma. Así que deje la película, y debo decir que no me arrepiento.

“Luz de Domingo” es la adaptación de una novela corta de Ramón Pérez de Ayala; uno de los autores asturianos más reconocidos. La cinta, goza sin duda de un punto literario, pues narra la historia al igual que si leyeses la novela, con esa pausa y ese detalle propio de un relato costumbrista. La historia esta basada en un acontecimiento real que el mismo autor vivió de pequeño.

El argumento ahonda en una de las principales lacras de las que adolece nuestra maltratada España, sobre todo en el ámbito rural: el Caciquismo. Un pequeño pueblo de Asturias se ve dividido en dos facciones: los seguidores del alcalde y cacique el señor Becerril, seguido por: “los Becerriles” y en el otro bando están los “Chorizos”, carece de las connotaciones actuales de personas de dudosa confianza en asuntos monetarios, sino que se dedican al negocio de los embutidos. Este pequeño universo se ve sacudido cuando llega un joven secretario para el ayuntamiento, Urbano (Álex González) que queda prendado de Estrella (Paula Echevarría) la sobrina de Juaco (Alfredo Landa) cabeza visible de la oposición al cacique, y la chica más guapa del pueblo, pretendido por uno de los hijos del señor Becerril. Urbano, el secretario del Ayuntamiento, es un hombre idealista e íntegro que simpatiza con los liberales. Pero es que, además, el tío de Estrella se niega rotundamente a vender unas tierras al cacique del pueblo. Por ambas razones, éste decide vengarse ordenando a sus hijos que  violen a Estrella el domingo anterior a la boda.

Por una vez, debemos de ser conscientes de que la realidad supera a la ficción. De que esta no es una historia inventada, nacida de la imaginación de una mente privilegiada, sino de una triste realidad que por desgracia pasó por nuestra tierra, impregnándolo todo de cierto olor a podrido. De esta película extraigo una de las frases más crueles y siniestras que sin duda, un cacique diría, y Carlos Larrañaga lo hace con maestría: “Las leyes y las mujeres están para violarlas cuando suponen una molestia”. Creo que con esto queda retratado lo grave del asunto.

¡AQUÍ MANDO YO!

No existen quejas a nivel interpretativo: Hay dos colosos enfrentados en la cinta: Alfredo Landa y Carlos Larrañaga. Impresionantes cada uno en su papel. Pero es que con excepción de Toni Acosta (personalmente la he visto sobreactuada) el resto del plantel esta excepcional.

Como colofón, no puedo dejar de hablar de Alfredo Landa. Si la película no fuera tan buena, merecería la pena verla, sólo por verle a él. Su papel de Juaco es sencillamente excepcional. A nivel personal, tengo que decir, que este humilde critico se ha sentido íntimamente retratado en este personaje: un indiano (un inmigrante que tras hacer dinero vuelve a su tierra) que decide ser diferente, no poniendo una palmera delante de su casa (si va a Asturias y ve una casa con palmeras, es sin duda de un indiano), que decide ir a la taberna a recordar con una uruguaya como es Nueva York, por unas postales; seguidor de Napoleón; que cuida de su sobrina (que es como su hija), busca un futuro alejado del caciquismose enfrenta a él y cuando le atacan, sabe esperar para hacer lo que tiene que hacer. Y sobre todo sabe escuchar al hombre que su sobrina elige, para respetarlo y para darse cuenta de que a pesar de sus diferencias, hay algo en lo que están de acuerdo: los Domingos tienen una luz diferente.

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