Título: John Carter

Director: Andrew Stanton

Reparto: Taylor Kitsch, Lynn Collins, Samantha Morton, Willem Dafoe, Thomas Haden Church, Mark Strong, Ciarán Hinds, Dominic West, James Purefoy, Bryan Cranston

Guión: Andrew Stanton, Mark Andrews, Michael Chabon, basado en la novela “A Princess of Mars” de Edgar Rice Burroughs

Música: Michael Giacchino

País: EEUU

Año: 2012

Duración: 140 minutos

Género: Aventuras, fantasía

Disney ha anunciado que con esta película va a tirar a la papelera más de doscientos millones de dólares. Por 150, inflación incluida, La isla de las cabezas cortadas se llevó por delante a Carolco Pictures y con ello ese sueño humedo que era su siguiente película. Ni más ni menos que Crusade, con Arnold Schwarzenegger y con Paul Verhoeven tras la cámara…

Disney tiene más dinero, no se dedica solo al cine como la mítica Carolco y tienen algunos miles de millones al año invertidos en hacer varias películas. Así que te hacen esto, te hacen Brave o te hacen Los Vengadores, gastandose una pasta en cada una. ¿Qué queremos hacer una película sobre un libro antiguo que cuenta la historia de un William Wallace en Marte? Pues se hace. ¿Qué cuesta doscientos cincuenta millones de dólares? Pues adelante. ¿Qué se la va a pegar de morros? Oh, espera…

Y así ha pasado John Carter por la Disney, como una apisonadora que ha limpiado a la mítica productora de unos cuantos incompetentes publicitarios y gente con el ojo de hacer pasta en donde la espalda pierde su casto nombre. Ya se lo iban temiendo según se acercaba la fecha de estreno… Lo sabían, sabían que la habían vendido del revés, que no iba a parecer distinta a otras películas iguales, inspiradas irónicamente en las novelas marcianas de Edgar Rice Burroughs (el mismo que creó a Tarzán) en la primera de las cuales – A Princess of Mars (1917) – se basa esta cinta.

Además ponemos a un novato en esto del cine de acción real como a Andrew Stanton. No es lo mismo manejar millones de dolares en algo controlado como una sala de ordenadores en Pixar, que usar millones de dólares en algo sujeto a muchos más imprevistos y otro tipo de lenguaje como una película real con miles de efectos especiales. Le dieron veda libre, y como el mismo dijo, enfrentarse a esto era como hacer natación sincronizada con portaaviones. Son doscientos cincuenta millones, necesarios para hacer muñecos en 3D de Mantis Religiosas con colmillos, hacer que el protagonista salte o que Mark Strong levite en un mundo de discoteca.

Al final nos queda la película, y aunque hay que cogerla con pinzas, he de decir que la película no está nada mal. ¿Podría haber sido mejor? Había material, pero el tiempo es limitado, el presupuesto, aunque parezca que no, también y además es de Walt Disney per se, por lo que tiene que contentar a todos. Pero es de lejos mejor que otras “películas” similares que ha hecho Disney en estos últimos años, como esa horrible Principe de Persia. A pesar de todo, a pesar de ese montaje atropellado y aniquilado por la tijera, a pesar de que la película sea un sincristo, hay potencial y eso no se lo podemos negar.

El problema aquí es que es una historia de fantasía. No todo el mundo empatiza fácilmente con Los Mundos de Yuppie (donde yo me encuentro habitualmente). Te salen bichos y tribus extrañas con nombre aún más extraños luchando y tienes que posicionarte del lado de los insectos que te dicen que son buenos. Hay una princesa buenorra que está destinada a casarse con el malo y escapa, y claro, rápidamente mientras la tensión sexual crece, se va enamorando del protagonista que es digamos, el elegido para devolver un equilibrio a Marte luchando contra un Mark Strong que interpreta a un monje calvo (un observador) que tiene otra forma de devolver el equilibrio a la fuerza, destruyendo Marte con su marioneta después de haberla casado con la princesa. Y el Rey quiere que su hija se case con el malo, ya que la boda podría dar la ansiada paz a Illium, que así se llama el reino bueno.

El protagonista, un tío mazas que vive miserablemente buscando una mina de oro, en su busqueda se encuentra una baratija que con la ayuda de un monje malo le lleva hasta Marte. Un lugar desértico, donde la gravedad funciona de otra manera y hace que pueda dar grandes saltos entre naves espaciales. En la tierra, era un capitán de la Guerra de Secesión Norteamericana un tanto perdido en busca de oro. Es uno de esos arquetipos cansado de mil batallas, que no cree en el poder y que solo quiere vivir una vida tranquila, encontrando minas de oro en la Tierra, o una vez en Marte, defendiendo en principio su misma posición, pasa a enamorarse de la princesa y luchar por su causa. En Marte es un tío muy válido, buen manejo de los espadazos que parten el mundo y pega brincos de medio kilómetro para alcanzar naves en el cielo.

Los dos protagonistas no están muy allá. Tenemos al protagonista, un tío mazas que responde al nombre de Taylor Kistch y que bueno, está fuerte pero nada más allá. No es que sea el carisma personificado. Está la princesa buenorra que se llama Lynn Collins. Como actores también salen el gran Bryan Cranston (arrodillaos), el citado Mark Strong, Dominic West o Julio Cesar y Marco Antonio en la gran serie Roma, Ciarán Hinds y James Purefoy. Como bichos salen Willem Dafoe o Samantha Morton, lo que nos dice que el reparto tampoco es que sea cojo, el problema quizás es que los protagonistas no tienen el renombre necesario para sostener con su sola presencia una producción de este calibre.

Es una pena que la película en muchos momentos sea liosa, muchos nombres raros que al final no importan mucho, ya que la película está lo suficientemente vista como para que no te pierdas. Se nota ese recorte en un montaje un tanto caótico que también nos dice que han optado más por lo ligero que por las partes dramáticas que también podían resultar interesantes a la hora de comprender, y estudiar con mayor profundidad a los protagonistas. Pero claro, estamos ante la adaptación de la primera de una serie de novelas con un mundo bastante complejo, que es difícil de explicar en un espacio de tiempo limitado sin aburrir demasiado al personal con todo el contexto. Lo importante es que el protagonista se ponga a saltar y a cargarse enemigos con un espadón, que es donde se invierte el dinero y donde la película se vende. He de decir que tampoco es que haya visto ese dinero en ningún lado, más allá de miles de personajes y bichos digitales no muy trabajados, con todo lo malo que ello implica, como recordarte al Epìsodio I de una célebre saga galáctica en cuanto a la apariencia de los personajes y la estética de los bichos. Al final no es más que volver al punto de partida ya que George Lucas y otros han bebido durante mucho tiempo de las novelas de Burroughs.

Y con todos los defectos que esta cinta tiene, a pesar de pasar a la historia como un enorme hostión para Disney y se estudiará en las academias de marketing como ejemplo de como no se vende un producto, en este caso una película, John Carter es muy salvable. Habrá pasado lo que haya pasado, se les habrá hecho grande en algo comprimido como es una película muy comercial, no habrán sabido apretar bien todos los tornillos y sacar una pelíla mejor de lo que puede ser. Habrá sido todo lo suicida el haber dejado a un tipo sin experiencia al cargo de una producción de estas dimensiones, será ridículo gastarse tanto dinero en bichos digitales para He-Man contando una historia que ya se ha contado infinidad de veces en escenarios y circunstancias similares. Será lo que sea, pero esta película no merece ni mucho menos ser despedazada, es una película de aventuras bastante decente que no merece ser apedrada. Tiene sus valores, además reconozco positivamente que lo han intentado y no han salido del todo escaldados, que demasiado bien está para el marrón que tuvieron encima (rodaje de nuevas escenas para que se entendiera algo, etc)… No será la mejor película de su género, pero se come con patatas a muchos atracos veraniegos. Si al espectador le gusta la épica fantástica, no saldrá en modo alguno defraudado por esta, a pesar de todo, interesante película.

Ahora bien, si os preguntáis como se han gastado doscientos cincuenta millones en esta película, no lo se en que se les ha ido el dinero, ya que estoy seguro que con ciento veinte millones menos habríamos visto la misma película.

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