Título: Total Recall

Director: Paul Verhoeven

Guión: Ronald Shusett, Dan O’Bannón, Gary Goldman, Jon Povill

Reparto: Arnold Schwarzenegger, Sharon Stone, Michael Ironside, Rachel Ticotin

Música: Jerry Goldsmith

Duración: 110 minutos

Año: 1990

Nacionalidad: EEUU

Género: Ciencia Ficción

Hubo un tiempo en el que no importaba que la sangre salpicara desde la pantalla. La película ganaba si no estaba recomendada para menores de dieciocho años, y ahí estábamos, con ocho o nueve años viendo al tío Schwarzenegger reventando cráneos, rompiendo cuellos y acribillando cuellos. Pero sólo los de los malos. Una de las compañías que se permitía esos lujos era la mítica Carolco. Terminator 2 era una superproducción y tenía esa durezaa que le eran propias y que tanto nos gustaron a nosotros como tiernos infantes. Ahora, sin embargo, Hollywood suele ser más hipócrita… Tienes a un tipo cuyas armas son unas garras de adamantio y los malos no sangran, no sale esa sangre por impulsos fruto de alguna arteria reventada… Nada.

En fin, uno de esos grandes especialistas en cine visceral (entiéndase en todos los sentidos) es Paul Verhoeven. Tras su paso por Hollywood ahora parece que no ha tenido más remedio que volver a la Holanda que lo vió nacer, pero hubo un tiempo en el que este señor era amo y señor de la Ciencia Ficción y de la sangre a borbotones. Un artesano que hacía su trabajo como director de forma irreprochable. Era tan bueno, que cuando rodaba acción ¡entendías lo que pasaba! Se veía quien pegaba un tiro, a quien, como se lo daba y como caía el malo muerto. Sí, ahora con tantos tiempos de bala, realentizaciones y aceleraciones, movimientos chulos de cámara y demás nadie sabe que pasa en una escena de acción. Pero Verhoeven en eso era un crack, un tipo que sabía lo que rodaba y lo hacía de una forma muy concreta y como nadie.

Es una pena que Hollywood haya cambiado tanto y ya no quepa un hombre de su talento ahí. Se dijo que iba a hacer una segunda parte de El Secreto de Thomas Crown, un proyecto que le iba como anillo al dedo. La primera parte era de otro cineasta de perfil similar, rodaba acción y no le importaba la sangre. Era John McTiernan, y también Hollywood lo ha olvidado, pero en este caso perseguido también por la justicia.

Una de las películas más interesantes que dirigió en su etapa americana fue Total Recall, conocida aquí en España como Desafio Total. Un obrero paleto que busca perseguir su sueño americano. Todo el mundo tiene derecho a una casita bonita e irse de viaje a las Cataratas del Niágara. Aquí este frustrado obrero, operario de martillo hidráulico como no podía ser de otra manera, busca en la idea de Marte su propia huida al vacío que presuponemos que es su vida… Debe ser frustrante levantarse junto a Sharon Stone todos los días.

En fin, que nuestro amigo quiere irse de viaje a Marte, pero… a su mujer no le parece bien por lo que ve una salida en insentarse un recuerdo de Marte, un recuerdo que el puede comprar y elegir como será entre varias opciones, como la de ser agente secreto. Entonces todo el mundo le empieza a perseguir, y Schwarzenegger comienza a hacer lo que mejor sabe hacer, hablar sin dicción alguna con un fuerte acento austriaco y poner caras raras, romper cuellos y pegar tiros. En defintiiva, todo lo que esperamos de él, que nos divierta.

Pero Total Recall no es una película estúpida, aunque esté repleta de momentos de diversión, de frases lapidaria, de sangre que salpica, de tías con tres tetas. Hay más… Me gusta esa forma en la que Verhoeven te presenta los espacios como si fueran un protagonista más, vemos a Douglas irse al trabajo desde una estación que hay en el Edificio donde vive, ves como son los escenarios, los espacios… porque después allí tendremos una larga persecución. Su casa, las galerías de Marte… con cualquier excusa Verhoeven te lleva por esos espacios para que el espectador los conozca, vea el mundo que propone y el lugar por el que el héroe tendrá que desenvolverse. Crea cierta confusión para llevarnos también a una cierta ensoñación, no sabemos si para el protagonista es real o no, pero no nos importa, estamos en Marte aunque no lo estemos, un sito donde tenemos una especie de Bush que habla de matar terroristas y sacar minerales. Tenemos a los rebeldes, que quieren más aire (dinero, trabajo, etc) e Independencia de la colonia marciana (libertad).

Viendo esta película, veo plagios por doquier en el cine posterior. Amenabar se la vió varias veces antes de perfilar soluciones en su Abre los ojos, por poner un ejemplo. Es también una de las cintas que terminaban con una época donde todos los efectos especiales eran especialmente artesanales. Pronto llegarían Terminator 2 o Parque Jurásico para abrir una nueva brecha. Aquí por ello se agradece el interesante uso que se hace de las maquetas y de la fotografía. El efectivo trabajo de arte, de maquetas y de maquillaje. Todo ello sin recurrir a Jar Jar Binks.

Este verano, alguien ha tenido la caradura de plantear un remake de una película que no es excesivamente vieja… Cualquier remake carece de sentido, pero sabiendo que el que estará detrás es el infame señor Wiseman y escribe Kurt Wimmer es para echarse a temblar. ¿No pueden dejar los clásicos tranquilos? La película está muy bien como está, y además es una muestra de buen cine, artesano, que no necesita de efectos especiales en el movimiento de la cámara para disimular la incapacidad del director, que no necesita planos secuencias artificiales molones para contar una historia y narrar una pelea, una escena de acción… no… es de los 90, es violenta y se siente orgullosa de serlo.

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