Las rejas de la libertad

Publicado: 26 octubre 2012 de Miguel de la Asuncion en General
Etiquetas:, , , , , , , , ,

Titulo: Carandiru

Director: Hector Babenco

Intérpretes: Luiz Carlos Vasconcelos, Milton Gonçalves, Ivan de Almeida, Ailton Graca, Maria Luisa Mendoça

Nacionalidad: Brasil

Año de Producción: 2003

Guión: Héctor Babenco, Víctor Navas, Fernando Bonassi (Libro: Drauzio Varella)

Música: Andre Abujamra

Duración: 133 minutos.

Valoración:7/10

 

Camilo José Cela decía que “La libertad es una sensación. A veces puede alcanzarse encerrado en una jaula, como un pájaro”

Esta película expresa esas mismas palabras. Todos estamos acostumbrados a ver dramas carcelarios de venganza y terror, con el alcaide corrupto y el preso inocente, donde los presos al final descubren un alma propensa a la redención.

La cárcel de Carandiru que nos muestra Héctor Babenco es totalmente distinta. Dura. Despiadada. Todos los hombres son auténticamente culpables. Todos siguen actuando mal dentro de la misma cárcel. Y sin embargo, eso lo único que les hace es más humanos, menos utópicos.

A nivel argumental, la película nos muestra la llegada de un nuevo médico a la cárcel de Carandiru. Allí, el doctor intentará aplicar la medicina preventiva y combatir las enfermedades de transmisión sexual. Su respeto por todo el mundo hará que entre en contacto con el mundo de los presos, que poco a poco nos contarán sus historias. Son historias de la vida misma, de amor y venganza, de sacrificio y avaricia, de ira y de cooperación. Los protagonistas asumen sus actos, no se avergüenzan, no se justifican.

Al mismo tiempo, asistimos a la sociedad que se forma en la cárcel. Con los grupos, los trabajos, las rutinas y los trapicheos. Aun sometido a los horarios y a la privación de libertad, aun estando retenidos por sus crímenes, los hombres alcanzan la libertad, hacen su vida y su sociedad particular en la cárcel, de un modo que uno llega a olvidar su situación y a sentirse parte del grupo de presos.

Pero las jaulas tienen barrotes por algo. Una vez humanizados todos los presos, llega el apoteósico final de la película, que hace referencia a un suceso real ocurrido en 1992. Estalla una revuelta violenta, a raíz, como no, del fútbol. Y la policía la reprime de forma violenta. En 1992 la policía entró a capa y espada en la prisión de Carandiru, masacrando a mas de un centenar de presos que estaban allí desarmados.

La cinta estalla aquí en toda su crudeza, llegando a tener un punto bastante demagógico en contra de las fuerzas del orden. No ahorra en detalles escabrosos, aunque tampoco se recrea en ellos. Pero está claro que las dos horas previas en las que nos ha sumergido y encandilado han sido para llegar a este punto.

El final mal planteado empaña, pero no oscurece el buen hacer de la película. Porque es verdad lo que dijo Cela, sí, pero en una jaula es más fácil quebrar las alas de alguien.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s