A golpe de palos de ciego

Publicado: 23 noviembre 2012 de Miguel de la Asuncion en General
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Titulo: A ciegas

Director: Fernando Meirelles

Intérpretes:. Julianne Moore, Mark Ruffalo, Danny Glover, Alice Braga, Gael García Bernal, Sandra Oh

Nacionalidad: Brasil

Año de Producción: 2008

Guión: Don Mckaller (Novela: José Saramago)

Música: Marco Antônio Guimarães

Duración: 118 minutos.  

Valoración: 9/10

Miren que uno, fiel seguidor de la palabra escrita desde que contaba apenas con cuatro años, nunca ha sido devoto de José Saramago. El portugués y yo tenemos diferentes formas de ver la vida. Mientras que él solo ve maldad, yo veo esperanza. Mientras que él se hunde en las ciénagas del negativismo de Schopenhauer, yo busco la conciliación, como Kant. Debido a esto, creo que la único obra de este escritor que me ha llegado fue su Ensayo sobre la ceguera que me conquistó con esa frase de “En verdad aún está por nacer el primer humano desprovisto de esa segunda piel que llamamos egoísmo.”

Por eso me alegré mucho cuando supe que se haría una adaptación de este libro. Y aun más cuando me entere de que el personaje guía, el más carismático, iba a ser interpretado por Julianne  Moore, una gran actriz. Mis esperanzas no fueron defraudadas.

A Ciegas es una película larga, dura, quizá algo difícil. Como la obra de Saramago. Precisamente eso la distingue. En ese terreno medianamente farragoso encuentra su ritmo narrativo. Técnicamente está muy bien hecha, con un claro juego de luces y sombras que, en muchas ocasiones, incomodan a la vista, transmitiéndonos una sensación, si no de ceguera, por lo menos de continuo deslumbramiento

La película empieza con una persona que, repentinamente, se queda ciega en medio de una ciudad. No es una ceguera corriente. Las pruebas médicas descartan las causas corrientes por las que alguien puede perder visión. Asimismo, no ve, como suelen describir los ciegos, una inmensa negrura, sino que es lo contrario, una luz cegadora, un blanco luminoso.

El caso es que, poco a poco, sin saber cómo, esta ceguera se extiende entre quienes van teniendo contacto con este “enfermo” original. La situación se desborda y, precaución médica, se decide recluir a los casos de ceguera en un hospital para que estén en cuarentena. A su vez, este hospital se organiza por secciones.

La trama empieza cuando la mujer de uno de los pacientes, una increíble Julianne Moore, que puede ver perfectamente, decide acompañar a su marido al hospital para ayudarle. Es la guía, la única capaz de ver en un mundo de ciegos. De este modo, está con ellos pero no está. Puede ayudarles, pero no quiere que nadie descubra su secreto de que puede ver.

Poco a poco los enfermos se estructuran, como una sociedad, por secciones. Pero no todas las secciones hacen lo mismo. Como si fuera un micro universo, algunas secciones se organizan democráticamente, pero otras deciden ejercer un abuso de poder aprovechando las ventajas que puedan conseguir.

Es, como ya he dicho, una película dura. El hombre, sin su principal sentido, sin sociedad, sin avances, sin tecnología, sin leyes, sin gobiernos y sin tradición es un ser que se limita a seguir sus más bajos instintos, que busca su propia supervivencia ante una situación difícil, que ignora a los demás si puede favorecerse él mismo. El hombre es un individuo egoísta y despreocupado, en nada diferente a un animal.

De este modo, se nos transmite el particular nihilismo (y mira que es una teoría que jamás he compartido y nunca compartiré) de Saramago mediante la destrucción de la dignidad, la humanidad, y su símbolo, la ciudad. Hay escenas muy difíciles de tragar que hacen que uno se pregunte si merece la pena existir, si realmente la parte fuerte de nuestro cerebro es ese sistema reptiliano.

Pero justo cuando hemos llegado al paroxismo de la angustia, justo cuando estamos a punto de perder la esperanza, de tirar la toalla, llevados de la mano por Julianne Moore y su soberbia interpretación, la recuperamos. Encontramos una piza de humanidad. Los personajes, fuera ya de ese hospital, con el mundo para moverse, comienzan a adaptarse a su situación. Surgen otro tipo de sentimientos: El amor, la generosidad, la libertad. Meirelles lleva la Caja de Pandora hasta el límite, y justo cuando creemos que en esta ocasión también la esperanza va a escapar de la misma, volvemos a recuperar la ilusión. El nihilismo, la negatividad, la maldad.

Algunos verán esto como una crítica al hombre. Yo me quedo con el canto a la esperanza.

comentarios
  1. Álvaro Casanova dice:

    Julianne Moore de prota… MUST SEE.

    Posiblemente sea la actriz de Hollywood más infravalorada. Aprovecho para recomendar ‘Game Change’ (de la HBO), donde interpreta de forma MAGISTRAL a Sarah Palin.

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