Historia del Blog

La Lente Cóncava.  Una idea, un proyecto, una ilusión. Don Diego Cabanillas Raboso, gurú cinematográfico, decidió que su vida triste de celador sustituto necesitaba un poco de color. Para escapar de la vida real solo veía una opción: El cine. Ese mundo de luz y colores que le entretenían y abstraían durante un par de horas y que luego no se podía sacar de la cabeza.

Años y años de esta práctica hicieron de nuestro amigo Cabanillas, el argandés, un maestro del séptimo arte. La llegada de Internet, un invento de las nuevas generaciones, pues ya se va teniendo una edad y unas entradas, fue otro soplo de aire fresco, pues permitía compartir esta pasión con otros admiradores del invento de los Lúmiere.

Tras meses de acaparar tópicos en foros, nuestro heroico precursor aprendió a comunicar e ingresó en la facultad de periodismo, siempre con la idea de conseguir aunar su pasión con su recién descubierto talento comunicativo. Así pues, la llave se la dio uno de los grandes mentores: Pedro Sorela. El escritor colombiano puso su arte y sapiencia a disposición de quien quisiera escucharla, algo que Cabanillas explotó. Y con la perfecta excusa de una práctica de curso que consistía en realizar un blog, dió vida al proyecto que veis hoy ante vosotros: La Lente Cóncava.

Llega la Asunción

Pero no todo eran buenas noticias para el argandés. Su estilo era demasiado violento. Sus críticas, demasiado feroces. La destrucción no es un buen comienzo si luego no se aporta nada. El blog no se leía. Necesitaba un contrapunto.

Este llegó en la misma facultad de Ciencias de la Información, donde un madrileño muy orgulloso de vivir a orillas del Manzanares accedió a colaborar con él. Miguel de la Asunción era el complemento perfecto. Dónde uno veía la parte destructiva, el otro veía lo salvable. Dónde uno enfocaba sus argumentos en la técnica y la dirección, el otro veía el guión y la narrativa.

Hay que decir que de la Asunción no era, ni es, un especialista en cine, sino en literatura. Pero a base de hablar de adaptaciones literarias y de discutir cuestiones como la diferencia entre distopía y utopía, consiguió tener suficientes nociones básicas como para poder defenderse en este aspecto. Siempre orgulloso de seguir los cuatro pilares básicos del buen caballero (Madrileño, artero, alero y hetero) comenzó a escribir en un blog que comenzaba su crecimiento.

De otros autores y la edad de Oro

No obstante, era una tarea titánica el mantener una página que comenzaba a despuntar entre los dos. Por ello, y siempre dentro de la facultad, pues el toque universitario-soreliano no era fácil de encontrar, entraron en calidad de colaboradores un par de compañeros más: Rocio González, que firmaría sus críticas como Royja, y Javier Gomis.

Entre los cuatro, mantenían la página de punta en blanco. Numerosas novedades cada día afluían, fomentaban el debate y el feedback, y se congratulaban de un trabajo buen hecho.

Pero el tiempo, a veces médico del hombre, y a veces simple sepulturero, no perdonó. Sorela liberó de su ala protectora a estos alumnos, que, aun así, aguantaron con su proyecto, pues en él iba su esperanza.

Era la edad de Oro del blog, una edad de Oro que iba a culminar con las enseñanzas de algunos mentores mas: Don Rafael Calduch y Mariano Cebrián hicieron historia en las jovenes y maleables mentalidades de los autores, llegando el blog a su clímax en aquel entonces gracias a las influencias de tamaños sabios. Pero ambos también requerían demasiado tiempo para sus asuntos propios.

Transición e invisibilidad

Fue una caída dura. Tras la época dorada de La Lente Cóncava llegó la época de abandono. Un tiempo, un año, donde estaba en segundo plano dentro de nuestras vidas, donde solo había que acordarse del blog si se veía alguna obra maestra, estilo Origen, y donde, por supuesto, los fieles seguidores, sin contenido y sin el feedback fueron abandonando el seguimiento de esta página sin ocultar su desilusión.

No nos sentimos orgullosos de aquella época. La lente estuvo a punto de empañarse para siempre.

El impulso Asturiano-Pacífico

Empero, esto estaba destinado a sobrevivir. Solo le hacía falta la fuerza motora que ha tenido siempre: Algún mentor. Quién nos iba a decir que lo encontrariamos un lunes a las 8 de la mañana, cuando aun estaban poniendo las calles, en forma de un hombre bajito, barbudo y con pajarita. Teodoro González Ballesteros moldeó la personalidad de los autores, les hablo del derecho de su libertad de expresión (Aunque sea para destruir, cual Cabanillas, el átomo) y de como el hombre ha luchado por la misma a lo largo de su historia.

Y justo después de este, el remate llegó con Don Pedro García-Alonso Montoya, un hombre motivante y entuasiata, que consiguió transmitir su espíritu exaltado, probablemente gracias a su labor como entrenador de la ACB (Sabemos que bajo este nombre se esconde la vida secreta de Joan Plaza)

Tras hablar de la importancia de tener un blog, Cabanillas y de la Asunción, editores y administradores, decidieron volver a la buena época, a cuando había cuatro autores, contratando a dos auténticos gurús que sin duda son lo mejor de este blog.

Álvaro Casanova, vecino de la antesala de Vallecas, un gurú del cine y el derecho, estuvo encantado de unirse a semejante página y poder hacer público todo aquello que hasta el momento hacía per se en Filmaffinity. Por su parte, Juan Pablo Roldán, un hombre polifacético, tan cinéfilo como deportista, soñador, o buen comercial (especializado en telefonía) aporta la visión norteña con su sangre asturiana.

Entre ambos han conseguido dar dinamismo a una página que ahora mismo tiene un unico objetivo: Superar esa edad de oro y crecer a partir de ahí. Y por supuesto, entretener y compartir mientras lo hacemos. Y Divertirnos, que es lo más importante.

Nuevos caminos, el mismo espíritu

Como el hombre es el único animal que no deja de evolucionar, tras la consabida etapa de adaptación de los nuevos redactores, se decidió explorar nuevos caminos. Con la influencia de nuevos maestros, concretamente Pablo Sapag Muño, descubrimos la importancia de la propaganda y la publicidad, por lo que la difusión del blog en redes sociales como Twitter aumentó notablemente. Del mismo modo, se decidió darle al sitio un lavado de cara, y permitir a los lectores que pudiesen valorar las críticas, santo y seña de este espacio.

Pero no todos los cambios fueron estílisticos. La influencia de grandes gurús de la cultura, como Francisco Rodríguez Pastoriza y Rafael Llano los autores acordaron no ceñirse al cine comercial americano, y explorar nuevas vías espacio temporales, analizando películas de otras épocas y países. Además, el germén de duda implantado en los plúmbeos melones de los redactores por Margarita Márquez Padorno pemitieron una labor más crítica. A pesar de estos cambios, el lema del blog sigue intacto. Opinar, Entretener, divertir.

 

 

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