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Citadel

 

Titulo: Citadel

Director: Ciaran Foy

Intérpretes: Aneurin Barnard, James Cosmo, Wunmi Mosaku, Amy Shiels

Nacionalidad: Irlanda

Año de Producción: 2012

Guión: Ciaran Foy

Duración: 84 minutos.    

Valoración: 4/10

¿Hay algo más puramente creado por el hombre que las ciudades? La historia de las ciudades es la historia de la sociedad. Pero, como todo lo que se crea, uno se siente orgulloso al mismo tiempo que tiene un cierto respeto a que su creación le consuma. Ya lo decía Estrabón: “Ciudad grande, soledad grande”

Ciaran Foy explora esta angustia urbana en su primer trabajo. Y es un trabajo que nos deja con un regusto amargo, al ir de más a menos a medida que pasan los minutos.

El título es muy adecuado: Citadel (Ciudadela, Baluarte) Pues el eje del mismo será un edificio antiguo que se nos presenta en la primera escena. Allí, Tommy (Soberbiamente interpretado por Aneurin Barnard, su papel de paranoico es lo mejor de la cinta) ve como unos niños encapuchados agreden a su mujer embarazada. Los médicos consiguen salvar al bebé, pero no a ella.

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Tras ser víctima de una agresión, descubrimos que Tommy desarrolla agorafobia (miedo a los espacios abiertos) Y que, a diferencia de un agorafóbico normal, no se siente a salvo ni en su propia casa, pues siente que esa banda de niños vienen ahora a por su hija. Ni siquiera los cuidados y la preocupación de la enfermera Marie (Wunmi Mosaku) podrán sacarle el terror desaforado de encima. Como he dicho, la intepretación de Barnard merece un aparte, es capaz de transmitirnos todo su miedo. La ciudad, espacios vacíos, lúgubres, casas pobres, el clima contaminado, se nos muestra en su extensión más desoladora para contribuir a la sensación agorafóbica y de pánico.

Y entonces, cuando todo parecía encaminado a ser una buena obra de terror psicólogico, se empieza a volver delirante por momentos. Aparece un sacerdote loco que quiere quemar el edificio porque dice que la banda de niños no es humana. Los mismos niños se muestran como una especie de demonios. Del terror psicólogico pasamos a una extraña mezcla entre Mars Attack!,  The Punisher y El sexto Sentido, pues con ayuda de uno de los niños fugados, Tommy debe acabar con todos los demonios derribando el edificio, su citadel particular.

Podría parecer que todo esto quiere ser una metáfora de cómo vencer el miedo y de la auto superación, pero la entrada de elementos demoníacos, sangre gratuita, escenas de pelea y demás trucos de terror fácil acaba con la gran primera parte de terror psicológico para convertirlo en un largometraje más. Uno que no se nos queda en la memoria y que nos deja con la sensación de decir aquella consabida frase: Lo que pudo ser y no fue.

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Título: Un metodo peligroso

Dirección: David Cronenberg

Guión: Christopher Hampton

Reparto: Michael Fassbender, Keira Knightley, Viggo Mortensen

Música: Howard Shore

Nacionalidad: Coproducción UK, Alemania, Suiza y Canadá

Duración: 99 minutos

Género: Drama

 

Un retrato sobre los primeros pasos del psicoanálisis quizás no es una apuesta demasiado ambiciosa para la taquilla española en estos momentos. Pero entre los grandes estrenos de animación y adolescentes, toda buena película ha de tener un hueco, y más si cabe sí viene firmada por David Cronenberg.

 Un método peligroso tiene bastante más de donde rascar que su desafortunado título. Es una cinta donde seguimos los pensamientos y la vida de Carl Jung, más amplios en el terreno de la psicología analítica contra los de su mentor Sigmund Freud, más interesado en la teoría sexual. La película hace un curioso juego en torno al sexo. Freud comprendía su teoría desde el análisis de las relaciones sexuales de las personas. Jung quería tener presentes otros conceptos de la cultura humana como la religión, el misticismo que según él de la misma forma suponen limitaciones en nuestra psique. Cronenberg trata de mostrarnos toda esta jerga científica de la época con el comportamiento vital de los protagonistas, sobretodo en el caso de Jung y de Sabina Spielreing, primero paciente y después colega en el terreno del psicoanálisis. Jung daba importancia a la represión del ser humano en lo referente a las relaciones sexuales, pero él junto con Sabina Spielreing comienzan una dolorosa relación en la que los sentimientos se mezclan con los pensamientos teóricos de Carl, donde la culpabilidad de verse con una antigua paciente se une a la culpabilidad de no atender a su familia, y donde todo esto a su vez se mezcla con los sentimientos de amor y culpabilidad de la propia Spielreing con su progreso académico mientras se forma también como psicoanalista para finalmente mezclarse también con Freud, su teoría y las diferencias e interrelaciones que unen a los tres y que terminarán marcándoles.

La película parece una biografía de esos primeros pasos del psicoanálisis aplicado a sus principales teóricos, pero además su carga antropológica, sociológica, filosófica y humana nos va mostrando esas costuras de la vieja Europa que nos terminaría enfrentando en dos terribles conflictos bélicos, donde la religión y la cultura ya era de por sí un signo diferenciador de raza, y motivo de desconfianza y generalización.

La grandeza de esta película es quizás esa facilidad con la que maneja los distintos conceptos dentro de un drama de superación, traiciones y a su vez siendo fieles al pensamiento científico y social de una época que en pocos años daría lugar a las mayores guerras que ha visto el hombre. En ese sentido la película es una maravilla, ya que pese a ser algo lenta, va al grano mostrándonos tanto los avances médicos de la época en materia de la mente como el contexto general de un mundo que cambiaba a pasos agigantados y donde no todos cabían.

Las interpretaciones son más que solventes. Freud, interpretado por Viggo Mortensen actúa más en forma de secundario ya que el peso de la película recae sobre el siempre solvente Michael Fassbender y Keira Knightley, que sigue ahí luchando por ser algo más que la heroína de una historia de piratas pero siempre parece que la falta algo. Pese a todo resuelve bastante bien un personaje complicado que comienza en la cinta siendo una persona profundamente atormentada y que va evolucionando.

El canadiense David Cronenberg vuelve a realizar un gran trabajo con una dirección bastante medida, directa y sencilla que dan la sensación de que el propio Cronenberg trataba de hacer un experimento con todos los elementos a tratar dentro de su cinta. Su trabajo está acompañado de un buen montaje donde no parece faltar nada, donde las elipsis de tiempo están muy bien resueltas en base a las cartas reales que se fueron enviando los protagonistas. También señalar el potente score de Howard Shore para la ocasión.