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  • Título: Stardust
  • Director: Matthew Vaughn
  • Intérpretes: Charlie Cox, Claire Danes, Michelle Pfeiffer, Robert de Niro, Mark Strong, Sienna Miller
  • País: Reino Unido
  • Año: 2007
  • Género: Fantástico
  • Duración: 130 min
  • Guión: Jane Goldman, Matthew Vaughn (Novela: Neil Gaiman)
  • Música: Ilan Eshkeri
  • Calificación: 7,5/10

A la hora de ver Stardust hay que tener una cosa clara: es imprescindible dejarse atrapar por la atmósfera fantástica que desde el primer minuto inunda la pantalla. Abstraerse de prejuicios y disfrutar de esta buena película es el mejor consejo posible. De lo contrario, llegaríamos a denostarla por ser precisamente lo que pretende: un relato de hadas como de los que ya quedan pocos en el séptimo arte.

Embarcarnos en Stardust es gozar de lo irreal, lo maravilloso, de un guión muy alejado de lo visceral para situarse en ese lugar del corazón que muchos ya creíamos perdido en lo más recóndito de nuestra infancia. Porque ver Stardust es volver a ver héroes camuflados en humildes ciudadanos, brujas malvadas, bellas damiselas que necesitan ser rescatadas, hombres poderosos que ansían aún más gloria, amén de una retahíla de monstruos animados que siempre nos han provocado risa y dolor de cabeza a partes iguales.

No, definitivamente Stardust no parece el producto más original que se haya creado… Hasta que terminamos de ver la película. Es entonces cuando nos damos cuenta de que las dos horas se han pasado volando, de que nuestro cerebro ha sido catapultado a ese extraordinario mundo de Stormhold, donde Tristán Thorn busca un regalo para su amada que acabará redundando en él mismo. Como en los añejos relatos de El Barco de vapor, aquí nada es lo que parece, en cualquier momento un personaje puede disparar un rayo o ser convertido en una rata, ya que todo está construido en base a que la imaginación es el más bello don que ha podido tener el ser humano.

No debemos olvidar, por tanto, que estamos ante una película para todos los públicos. Sin sangre, sin vísceras, sin sexo, sin nada que violente la mente de los más jóvenes. Y a pesar de ello, siguiendo la estela dejada por Pixar, en ningún momento resulta edulcorada, ñoña o tópica. Cualquiera puede verla, y cualquiera puede estar sujeto a las consecuencias que de ella se desprendan: nostalgia, felicidad, alegría, amor, aflicción, melancolía, esperanza… Una pléyade de sentimientos que en muchos espectadores confluirán de manera irremediable. Pero para ello hay que tener alma, afán de soñar, anhelo de volver a una época perdida. Absténgase los inhumanos, bienvenidos sean los aventureros. A vivir se ha dicho.

  • Titulo Original: The Way Back
  • Año: 2010
  • País:  Estados Unidos
  • Duración: 130 minutos.
  • Director:  Peter Weir
  • Reparto: Jim Sturgess, Ed Harris, Colin Farrell, Saoirse Ronan, Dragos Bucur, Gustaf Skarsgård, Alexandru Potocean, Mark Strong, Sebastian Urzendowsky
  • Género: Aventuras. Drama / Años 40. Supervivencia
  • Puntuación: 7/10

Equivocarse a la hora de seleccionar la película que vas a ver en un momento determinado, más concretamente en ese momento especial de tu semana que dedicas a ver cine, puede arruinar tu plan y dejarte un sabor amargo. No ha sido el caso. Si hubiese hecho caso a la carátula de la película, a lo mejor, hubiese dejado su visionado para otro momento; pero su elección no podía haber sido más acertada.

Camino a la Libertad es la adaptación de “The Long k: The True Story of a Trek to Freedom” de Slavomir Rawicz. El protagonista narra su experiencia al principio de la Segunda Guerra Mundial; cómo tras la invasión de Polonia porV los alemanes (1939), fue arrestado por el ejército rojo. A pesar de su condición de militar de la Unión Soviética,  es encarcelado en un campo de trabajo en Siberia. Allí un grupo de presos  le enseñaran las dificultades que tendrá para sobrevivir si sigue teniendo como única idea en su cabeza la de volver a su casa en Polonia para poder ver a su mujer.

Su huida del gulag se convierte en una carrera contrarreloj por la supervivencia. Huyendo a pie llegaron desde Siberia al Himalaya, al desierto del Gobi y, atravesando el Tíbet, acabaron llegando a la India.

A lo largo de la cinta vamos conociendo ampliamente a los Janusz (Jim Sturgess), Mr. Smith (Ed Harris), un ingeniero estadounidense; a un actor llamado Khabarov (Mark Strong), a Valka (Colin Farrell), un endurecido criminal ruso; a Tomasz, un artista y el cocinero del grupo; a Kazik, un polaco que sufre de ceguera nocturna; a Voss (Gustaf Skarsgård) un sacerdote de Letonia; y a Zoran (Dragos Bucur), un contable de Yugoslavia. A ellos acaba uniéndoseles una joven que encuentran al llegar al lago Baikal, Irena (Saoirse Ronan). La llegada de Irena supone una humanización importante de los endurecidos fugitivos, pues gracias a ella y a su curiosidad el frio muro que habían levantado en el gulag para evitar la muerte se va disipando; lo que nos permite conocer de verdad a ese grupo de personas que están compartiendo ese camino hacia la libertad.

Si tuviera que definirla en una palabra, lo primero que se me ocurre es decir que es una película dura, pero esta dureza no llega a ser excesiva de manera que se puede ver sin sufrir un ataque de angustia, se nota la mano de Peter Weir, tratando situaciones complicadas con  una maestría al alcance de muy pocos directores. Aunque es cierto, que dadas las inclemencias del clima en varios de los lugares más extremos del mundo (de Siberia, el desierto de Gobi o el Himalaya), los fugados sufren, en sus cuerpos y en sus almas un tormento sobrehumano. Y enseñarlo es necesario, aunque en demasiadas ocasiones incidir en tantos detalles puede cansar al espectador. Lo más espectacular lo encontramos en el sentido panorámico de los paisajes de esa desconocida parte del mundo.

A nivel interpretativo me quedaría con la magnifica actuación de Colin Farrell, como Valka un despiadado mafioso ruso al que la interpretación de Farrell hace que el espectador acabé cogiéndole cariño. Y por supuesto Ed Harris, que consigue mostrarnos el desarrollo de su propio personaje, Mr. Smith, en el que el camino que hacen es parte de su propia redención. La irrupción de la joven Saoirse Ronan, como Irena, la única referencia femenina de la película, consigue sacar lo mejor de cada uno.

La veracidad de lo que Slavomir Rawicz nos cuenta en su libro (“The Long k: The True Story of a Trek to Freedom”) ha sido recientemente puesta en duda por varios historiadores, pues las condiciones de los gulags de Siberia estaban pensadas para acabar con la forma física y mental de los prisioneros y a muchos extraña que un grupo tan numeroso y variopinto pudiera ponerse de acuerdo para fugarse y sobrevivir en varios de los lugares más inhóspitos de la Tierra.

Personalmente la película me ha gustado, tal vez porque he entendido el mensaje de libertad que encierra el guion o tal vez se debe a que el camino que recorren en la película es el propio camino que realizamos todos a lo largo de nuestra vida, un camino que tiene como último fin conquistar la libertad.

Título: John Carter

Director: Andrew Stanton

Reparto: Taylor Kitsch, Lynn Collins, Samantha Morton, Willem Dafoe, Thomas Haden Church, Mark Strong, Ciarán Hinds, Dominic West, James Purefoy, Bryan Cranston

Guión: Andrew Stanton, Mark Andrews, Michael Chabon, basado en la novela “A Princess of Mars” de Edgar Rice Burroughs

Música: Michael Giacchino

País: EEUU

Año: 2012

Duración: 140 minutos

Género: Aventuras, fantasía

Disney ha anunciado que con esta película va a tirar a la papelera más de doscientos millones de dólares. Por 150, inflación incluida, La isla de las cabezas cortadas se llevó por delante a Carolco Pictures y con ello ese sueño humedo que era su siguiente película. Ni más ni menos que Crusade, con Arnold Schwarzenegger y con Paul Verhoeven tras la cámara…

Disney tiene más dinero, no se dedica solo al cine como la mítica Carolco y tienen algunos miles de millones al año invertidos en hacer varias películas. Así que te hacen esto, te hacen Brave o te hacen Los Vengadores, gastandose una pasta en cada una. ¿Qué queremos hacer una película sobre un libro antiguo que cuenta la historia de un William Wallace en Marte? Pues se hace. ¿Qué cuesta doscientos cincuenta millones de dólares? Pues adelante. ¿Qué se la va a pegar de morros? Oh, espera…

Y así ha pasado John Carter por la Disney, como una apisonadora que ha limpiado a la mítica productora de unos cuantos incompetentes publicitarios y gente con el ojo de hacer pasta en donde la espalda pierde su casto nombre. Ya se lo iban temiendo según se acercaba la fecha de estreno… Lo sabían, sabían que la habían vendido del revés, que no iba a parecer distinta a otras películas iguales, inspiradas irónicamente en las novelas marcianas de Edgar Rice Burroughs (el mismo que creó a Tarzán) en la primera de las cuales – A Princess of Mars (1917) – se basa esta cinta.

Además ponemos a un novato en esto del cine de acción real como a Andrew Stanton. No es lo mismo manejar millones de dolares en algo controlado como una sala de ordenadores en Pixar, que usar millones de dólares en algo sujeto a muchos más imprevistos y otro tipo de lenguaje como una película real con miles de efectos especiales. Le dieron veda libre, y como el mismo dijo, enfrentarse a esto era como hacer natación sincronizada con portaaviones. Son doscientos cincuenta millones, necesarios para hacer muñecos en 3D de Mantis Religiosas con colmillos, hacer que el protagonista salte o que Mark Strong levite en un mundo de discoteca.

Al final nos queda la película, y aunque hay que cogerla con pinzas, he de decir que la película no está nada mal. ¿Podría haber sido mejor? Había material, pero el tiempo es limitado, el presupuesto, aunque parezca que no, también y además es de Walt Disney per se, por lo que tiene que contentar a todos. Pero es de lejos mejor que otras “películas” similares que ha hecho Disney en estos últimos años, como esa horrible Principe de Persia. A pesar de todo, a pesar de ese montaje atropellado y aniquilado por la tijera, a pesar de que la película sea un sincristo, hay potencial y eso no se lo podemos negar.

El problema aquí es que es una historia de fantasía. No todo el mundo empatiza fácilmente con Los Mundos de Yuppie (donde yo me encuentro habitualmente). Te salen bichos y tribus extrañas con nombre aún más extraños luchando y tienes que posicionarte del lado de los insectos que te dicen que son buenos. Hay una princesa buenorra que está destinada a casarse con el malo y escapa, y claro, rápidamente mientras la tensión sexual crece, se va enamorando del protagonista que es digamos, el elegido para devolver un equilibrio a Marte luchando contra un Mark Strong que interpreta a un monje calvo (un observador) que tiene otra forma de devolver el equilibrio a la fuerza, destruyendo Marte con su marioneta después de haberla casado con la princesa. Y el Rey quiere que su hija se case con el malo, ya que la boda podría dar la ansiada paz a Illium, que así se llama el reino bueno.

El protagonista, un tío mazas que vive miserablemente buscando una mina de oro, en su busqueda se encuentra una baratija que con la ayuda de un monje malo le lleva hasta Marte. Un lugar desértico, donde la gravedad funciona de otra manera y hace que pueda dar grandes saltos entre naves espaciales. En la tierra, era un capitán de la Guerra de Secesión Norteamericana un tanto perdido en busca de oro. Es uno de esos arquetipos cansado de mil batallas, que no cree en el poder y que solo quiere vivir una vida tranquila, encontrando minas de oro en la Tierra, o una vez en Marte, defendiendo en principio su misma posición, pasa a enamorarse de la princesa y luchar por su causa. En Marte es un tío muy válido, buen manejo de los espadazos que parten el mundo y pega brincos de medio kilómetro para alcanzar naves en el cielo.

Los dos protagonistas no están muy allá. Tenemos al protagonista, un tío mazas que responde al nombre de Taylor Kistch y que bueno, está fuerte pero nada más allá. No es que sea el carisma personificado. Está la princesa buenorra que se llama Lynn Collins. Como actores también salen el gran Bryan Cranston (arrodillaos), el citado Mark Strong, Dominic West o Julio Cesar y Marco Antonio en la gran serie Roma, Ciarán Hinds y James Purefoy. Como bichos salen Willem Dafoe o Samantha Morton, lo que nos dice que el reparto tampoco es que sea cojo, el problema quizás es que los protagonistas no tienen el renombre necesario para sostener con su sola presencia una producción de este calibre.

Es una pena que la película en muchos momentos sea liosa, muchos nombres raros que al final no importan mucho, ya que la película está lo suficientemente vista como para que no te pierdas. Se nota ese recorte en un montaje un tanto caótico que también nos dice que han optado más por lo ligero que por las partes dramáticas que también podían resultar interesantes a la hora de comprender, y estudiar con mayor profundidad a los protagonistas. Pero claro, estamos ante la adaptación de la primera de una serie de novelas con un mundo bastante complejo, que es difícil de explicar en un espacio de tiempo limitado sin aburrir demasiado al personal con todo el contexto. Lo importante es que el protagonista se ponga a saltar y a cargarse enemigos con un espadón, que es donde se invierte el dinero y donde la película se vende. He de decir que tampoco es que haya visto ese dinero en ningún lado, más allá de miles de personajes y bichos digitales no muy trabajados, con todo lo malo que ello implica, como recordarte al Epìsodio I de una célebre saga galáctica en cuanto a la apariencia de los personajes y la estética de los bichos. Al final no es más que volver al punto de partida ya que George Lucas y otros han bebido durante mucho tiempo de las novelas de Burroughs.

Y con todos los defectos que esta cinta tiene, a pesar de pasar a la historia como un enorme hostión para Disney y se estudiará en las academias de marketing como ejemplo de como no se vende un producto, en este caso una película, John Carter es muy salvable. Habrá pasado lo que haya pasado, se les habrá hecho grande en algo comprimido como es una película muy comercial, no habrán sabido apretar bien todos los tornillos y sacar una pelíla mejor de lo que puede ser. Habrá sido todo lo suicida el haber dejado a un tipo sin experiencia al cargo de una producción de estas dimensiones, será ridículo gastarse tanto dinero en bichos digitales para He-Man contando una historia que ya se ha contado infinidad de veces en escenarios y circunstancias similares. Será lo que sea, pero esta película no merece ni mucho menos ser despedazada, es una película de aventuras bastante decente que no merece ser apedrada. Tiene sus valores, además reconozco positivamente que lo han intentado y no han salido del todo escaldados, que demasiado bien está para el marrón que tuvieron encima (rodaje de nuevas escenas para que se entendiera algo, etc)… No será la mejor película de su género, pero se come con patatas a muchos atracos veraniegos. Si al espectador le gusta la épica fantástica, no saldrá en modo alguno defraudado por esta, a pesar de todo, interesante película.

Ahora bien, si os preguntáis como se han gastado doscientos cincuenta millones en esta película, no lo se en que se les ha ido el dinero, ya que estoy seguro que con ciento veinte millones menos habríamos visto la misma película.

Titulo: The Guard

Director: John Michael McDonagh

Intérpretes:Brendan Gleeson, Don Cheadle, Liam Cunningham, David Wilmot, Rory Keenan, Mark Strong

Nacionalidad: Irlanda

Año de Producción: 2011

Guión: John Michael McDonagh

Música: Calexico

Duración: 96 minutos.    

Valoración: 6/10

El policía poco convencional, ese lobo solitario y curtido que solamente obedece su instinto, es un personaje clásico que despierta siempre las simpatías del público. Cuando ese personaje está magníficamente interpretado, como en este trabajo del veterano Brendan Gleeson, que da un toque distinto a la típica historia de acción.

No nos cuenta nada nuevo un guión absolutamente manido, un thriller clásico con drogas, asesinatos, investigación, corrupciones y traición. Pero Gleeson nos lo sirve a su manera, le da la vuelta, juega con la historia conocida y la hace nueva a nuestros ojos.

Quizá una de las razones por las que podemos hablar de una actuación tan sublime es porque la película está hecha en, por y para irlandeses. La bella tierra irlandesa proporciona el contexto idóneo para que el actor explote todo su potencial gracias a conceptos como el Ejército Republicano Irlandés (el IRA), las diferencias entre lugares como Dublin y Carlow o la sutil ironía humorística desplegada prácticamente en cada escena.

Además, la llegada de Don Cheadle permite poner el contrapunto americano, siendo esta otra de las grandes fortalezas de la cinta. Es necesario verla en versión original, pues así podremos apreciar las diferencias entre los acentos, entre las formas de hablar, los sonidos, las lenguas, el acento entre los diferentes personajes. Ingleses, americanos, inglés, gaélico… todos son puestos a prueba dando una gran riqueza a nivel sonoro.

Sin embargo, sus virtudes son también sus limitaciones. Esta segmentación para con el público no contribuye a hacerla comprensible para todos. Este solo verá una historia que ya ha visto mil veces: Los ladrones que sobornan a la policía y se quieren enriquecer con el tráfico de drogas, el tipo honrado del FBI que sigue a rajatabla las normas junto al veterano local que ignora convenciones, la pelea final de los muelles…todo está visto. Los nexos de unión a veces no están del todo claros, pudiendo hacerse difícil el continuar la historia.

Sin embargo, el film nos depara una última sorpresa. El final es abierto. Muy abierto. Tan abierto que, al salir de la sala, solo se oyen discusiones, teorías acerca de lo que sucede. Si el guión nos ha gustado, o más bien si el irlandés nos ha caído bien, creeremos su historia y en su salvación. Si no, tal vez seamos más escépticos, como Cheadle, y no acabamos de creer su historia, dándole la nomenclatura de héroe a título póstumo.

En cualquier caso, salen los créditos dejando las imágenes en la memoria una vez acabada la historia. ¿Acaso no es eso lo que pretende el buen cine?

Titulo: Linterna Verde

Director: Martin Campbell

Intérpretes:. Ryan Reynolds, Blake Lively, Peter Sarsgaard, Mark Strong, Tim Robbins, Angela Bassett

Nacionalidad: Estados Unidos

Año de Producción: 2011

Guión: Greg Berlanti, Michael Green, Marc Guggenheim, Michael Goldenberg

Música: James Newton Howard

Duración: 105 minutos.  

Valoración: 5/10

Las películas de superhéroes parecen haber encontrado un filón en la época de los grandes efectos especiales, una época en la que lo que prima parece ser lo visual, convirtiendo el cine en un auténtico espectáculo para la vista.

Eso es lo que explota Linterna Verde, un film que no nos cuenta nada nuevo dentro de las épicas historias de superhéroes que tienen que superarse a si mismos. Una cinta que, a nivel de imagen, es sencillamente espectacular.

En mi casa jugamos asi

La lástima de esta película es que nos da la sensación de quedarse por debajo de sus posibilidades. En lugar de aprovechar conceptos interesantes que podrían suscitar la reflexión del espectador, como esa ancestral dicotomía entre miedo y voluntad o esas críticas a la falta de imaginación humanas, prefiere centrarse en los aspectos mas espectaculares.

En sí la película trata de la conversión de Hal Jordan (Ryan Reynolds) un “calavera” que trabaja de piloto, en Linterna Verde, un superhéroe miembro de un cuerpo de paz intergaláctico, la aceptación de sus poderes y el gran aprovechamiento de los mismos una vez conoce y supera sus limitaciones. Por supuesto, habrá una chica (Blake Lively) y un villano (Peter Sarsgaard) que querrá matar a la chica y acumular poder. Como vemos, una historia trillada.

No obstante, lo peor viene si tenemos en cuenta que este film es una adaptación. Los fans del cómic tienen todo el derecho a sentirse ofendidos, pues todo el argumento gira en torno a que Hal Jordan es el primer Linterna Verde humano que hay, cuando en los cómics el primero es el personaje de Alan Moore.

Por tanto, con una interpretación pasable, pero no brillante, y un guión absolutamente sabido y visto en multitud de ocasiones, los efectos especiales, las escenas de acción y las grandes explosiones, resultan insuficientes para mejorar el conjunto global de esta película.

La puntilla se nos da justo al final de los títulos de crédito, en ese detalle que a mi, particularmente, me resulta de mal gusto, como es el hecho de mostrar una escena sin relación con el resto en la que se abre el final, como un anuncio claro de la propia productora “Cuidado, tendremos segunda parte”

No resulta difícil adivinar quién no acudirá con presteza al cine cuando se estrene esa segunda parte.